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SALUD DISFAGIA

Prueban cómo estimular con guindilla las sensaciones para tratar la disfagia

Investigadores del Hospital de Mataró y de la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB), liderados por el doctor Pere Clavé, han estudiado cómo derivados de la guindilla, la pimienta y la menta estimulan la vía sensorial en la boca y son útiles para tratar la disfagia.,La disfagia es una alteración de la deglución que afecta a una de cada cuatro personas mayores, a más de la mitad de los pacientes que han sufrido un ictus y también a niños con parálisis cerebral.,Esta enf

Agencia EFE

Tiempo de lectura: 3'Actualizado 11:39

Investigadores del Hospital de Mataró y de la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB), liderados por el doctor Pere Clavé, han estudiado cómo derivados de la guindilla, la pimienta y la menta estimulan la vía sensorial en la boca y son útiles para tratar la disfagia.

La disfagia es una alteración de la deglución que afecta a una de cada cuatro personas mayores, a más de la mitad de los pacientes que han sufrido un ictus y también a niños con parálisis cerebral.

Esta enfermedad se asocia a complicaciones severas como la malnutrición, la deshidratación, infecciones respiratorias y neumonía aspirativa, una de las principales causas de muerte en el primer año después del accidente cerebrovascular.

En una entrevista con EFE, Pere Clavé ha explicado que la guindilla contiene capsaicina, la pimienta, piperina, y el mentol, menta, y que estas tres sustancias activan la vía sensorial de la faringe, lo que facilita la respuesta motora a la hora de comer de las personas que han padecido un ictus.

"Lógicamente, suministramos fármacos que contienen las sustancias citadas y no la guindilla directamente", ha aclarado el investigador, que ha añadido que el ensayo se ha desarrollado gracias a la colaboración de unos 300 pacientes del Consorcio Sanitario del Maresme, donde Clavé desarrolla su tarea profesional.

La sustancia más estudiada es la capsaicina y se ha comprobado que con una sola dosis de concentración elevada del medicamento, los pacientes muestran una mejora inmediata de la respuesta motora de la deglución.

A una concentración más baja y, por tanto, mejor tolerada por el paciente, y con un patrón de tratamiento de diez días (tres dosis al día) los pacientes muestran mejoras tanto en la respuesta motora como en la vía sensorial y un aumento de la activación del córtex cerebral.

El reto, según ha explicado, es comprobar si el efecto se mantiene en el tiempo, a los tres o seis meses del inicio del tratamiento.

Pere Clavé y su equipo han realizado estudios previos que ya habían descrito que, en estos pacientes, la disfagia se caracteriza por una ralentización del cierre del vestíbulo laríngeo y por una débil propulsión lingual del bolo que causa la deglución insegura.

A veces, se producen aspiraciones en la vía aérea que conducen a complicaciones respiratorias graves, como infecciones del tracto respiratorio y neumonía por aspiración, que empeoran el pronóstico del paciente.

Clavé ha destacado el trabajo de este grupo de investigadores como uno de los principales desarrollados en Europa en la disfagia, y que es comparable a los que se desarrollan en Japón, donde "nos llevan 25 años de ventaja" en este tema.

"Allí los ancianos tienen un mayor poder adquisitivo en general, por lo que la industria farmacéutica les tiene muy en cuenta y ya cuentan con un primer fármaco" para la disfagia, ha argumentado el especialista, que viaja a menudo al país nipón para estar alerta de todas las novedades.

El equipo del Maresme, capitaneado por Clavé, impulsa, por otra parte, la campaña "La comida cura", que tiene por objetivo dar a conocer la disfagia y captar fondos para incrementar la investigación y crear instrumentos que contribuyan a mejorar la salud de las personas que padecen la enfermedad.

Con esta campaña se quiere enseñar a las familias y a los profesionales de la salud a hacer dietas adecuadas según el diagnóstico y la necesidad nutricional de cada persona y poner en marcha un programa pionero en la Escuela de Educación Especial L'Arboç, de la Fundación Maresme, para mejorar la alimentación de los alumnos.

De los 55 alumnos de esta escuela que tienen parálisis cerebral, todos, menos uno, padecen una disfagia grave, por lo que corren el riesgo de no nutrirse correctamente.

"Queremos ayudar a las familias y a la escuela a que sepan como modificar los alimentos sólidos y fluidos", ha precisado Clavé. EFE

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