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Matemáticas en la ESO: menos cuentas para los alumnos, más libertad para los profesores

El próximo curso entrará en vigor para los alumnos de 1º y 3º de la ESO la nueva ley de educación

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Sefi García
Redactora de sociedad y cultura

Tiempo de lectura: 5'Actualizado 14:01

El próximo curso entrará en vigor para los alumnos de primero y tercero de la ESO la nueva ley de educación. Se ha hablado mucho de la ausencia de la asignatura de Filosofía entre los contenidos mínimos diseñados por el Gobierno para secundaria en la reforma educativa que se aplica desde el próximo curso o de las dificultades de enseñar la historia por temas y ya no de forma cronológica y menos de otras asignaturas como matemáticas que también cambian. El diseño curricular de la asignatura más suspendida por los alumnos de la ESO, ha eliminado los estándares que detallaban demasiado e imponían corsés a la hora de enseñarla, propone que se hagan menos repetitivas las operaciones que se puedan realizar con calculadora y que se incida más en el aspecto práctico y cotidiano para los alumnos en su aplicación. Esto dependerá de los diseños curriculares que hagan las editoriales y de los propios centros educativos, pero solo así, nos dicen los expertos, podremos mejorar el rendimiento de nuestros chicos en esta asignatura.

El decreto está calentito y los libros y el material didáctico todavía no ha salido de las editoriales. Los chicos, poco tienen que decir todavía de lo que se les viene, aunque, atendiendo a lo que nos cuentan los expertos, les aliviará saber que ya no tendrán que hacer tantas operaciones de las que hacen ya las maquinas.

Si nos fijamos en lo que dicen los documentos oficiales, no hay cambio brusco en las líneas generales: solo se ha producido un aligeramiento de los contenidos para poder tratarlos con mayor profundidad. Solo se han introducido matices, como el concepto de “sentido matemático” que tiene que ver con el conocimiento aplicado a situaciones. Han desaparecido los estándares curriculares que detallaban demasiado y suponían un corsé demasiado fuerte. Pero “considerar que la resolución de problemas debe ser el eje vertebrador de la enseñanza de las matemáticas y que deben de servir para entender el mundo y poder utilizarlas, eso no ha cambiado”. Es el planteamiento general que se ha hecho de la asignatura, según nos cuenta Onofre Monzó, presidente de la Federación Española de Sociedades de Profesores de Matemáticas, a quien se ha escuchado para realizar la adaptación de la asignatura en la Ley Celáa.

La comunidad científica contenida en el Comité español de Matemáticas venía reclamando que se ponderaran los contenidos para poder desarrollarlos en el curso. La queja general era que se hacía imposible acabar el temario. “y se les ha escuchado”, asegura Monzó.

Matemáticas a pie de calle

La cuestión está en cómo se van a enseñar las matemáticas, más que en el qué deben enseñar. El cambio grande se dio en la LOGSE. Desde entonces se proponen que se enseñe a los alumnos de forma más practica aunque “ otra cosa distinta es que acabó derivando que en las aulas se hace lo que diseñan las editoriales, sí que es verdad que si cogemos los libros de texto no cambia tanto respecto a la enseñanza tradicional y sigue habiendo una explicación del tópico y unos ejercicios de consolidación rutinarios. Las propuestas que se han hecho están en las corrientes internacionales…. Las matemáticas en las etapas escolares deben de partir de situaciones cotidianas y a partir de ahí justificar la introducción de tópicos”. N va a desaparecer

el componente de abstracción. Lo que se ha propuesto es partir de un contexto más o menos real: no puedo empezar los polinomios definiendo lo que es un monomio, luego lo que es un polinomio y paso a trabajar con polinomios, no tiene nada que ver con las propuestas actuales de enseñar el álgebra. No se propone empezar por la definición, sino enseñar a utilizar letras y simbología para representar cantidades y relaciones”.

Es la pelea que desde hace años sostienen las sociedades científicas y que nunca se ha llevado a cabo de forma mayoritaria, aunque hay excepciones. Que en esta ley lo consigamos, “dependerá de las editoriales y de los centros, la ley lo permite y hay muchos profesores que lo hacen, profesores que enseñan las matemáticas partiendo de una información que ven el día anterior, o un problema a en su barrio”.

Evidentemente no es lo mismo comprender el álgebra partiendo del concepto abstracto que visitando por ejemplo la Ciudad de las Artes y las Ciencias de Valencia porque “podemos discutir, qué son aquellas curvas, ver la diferencia, entre las parábolas y las catenarias, que nos expliquen que tiene diferente expresión algebraica, que necesito conocimientos para pasar de unas a otras. Si nosotros partimos de situaciones más o menos próximas al alumno, nos va a permitir justificar el crecimiento y el manejo de expresiones algebraicas que son complicadas”. Tenemos que tener en cuenta que la ESO va destinada a todos- añade- y tenemos que procurar que adquieran habilidades en matemáticas que les permitan adquirir conocimientos que les permitan ser ciudadanos informados y críticos, que no se aturullen ante situaciones elementales con el banco, con los intereses o con situaciones más o menos cotidianas que hoy en día con la tecnología con cada vez más frecuentes”.

Solo con ese cambio metodológico podremos mejorar los resultado de los alumnos de la ESO en matemáticas, asegura el profesor, de lo contrario “ seguiremos igual, teniendo malos resultados en matemáticas en los ranking internacionales. Hay países que lo han hecho, como Singapur o Portugal, aquí debemos pensar cómo vamos a hacerlo”.

Aligerar

La idea general es aligerar algunos aspectos curriculares y dedicar ese tiempo a otros. “¿Porqué seguir utilizando demasiado tiempo a el trabajo en algoritmos tradicionales? Divisiones y multiplicaciones con muchas cifras, división de polinomios con muchos términos, cuando eso ni los matemáticos ni los ingenieros los hacen?-se pregunta Monzó-, lo que sí sabes es porqué lo hacen, y como funciona. No digo que no se haga, pero lo que no podemos es pasarnos todo el curso con trabajos que hacen las máquinas, que hoy en día todo el mundo lo hace así, tiendas, supermercados empresas, y lo que sí es importante es analizar situaciones, resolver problemas y tomar decisiones. Nos referimos a quitar cosas que son repetitivas porque los alumnos que tienen problemas sumando quebrados, con divisiones de 4 o 5 cifras, vas a seguir teniéndolos por muchas operaciones que les mandes. Entonces, la idea es sustituir el trabajo que hacen las máquinas, que al final no se valora, porque la sociedad no valora el trabajo que puede hacer una máquina, y todo el mundo tiene una calculadora, y vamos a dedicarlo a entender qué papel tienen las matemáticas y como se pueden aplicar en situaciones cotidianas o más o menos realistas al entorno de los estudiantes”.

CCAA

Por el momento está publicado el decreto de contenidos mínimos que corresponde al ministerio de educación. Falta por conocer la parte que corresponde a las Comunidades autónomas, que supone el 40% para los territorios sin lengua co oficial y el 50% para los que sí la tienen. Esto podría dar “un giro radical al diseño de la asignatura, aunque es difícil, a mi me parece que si no queremos engordar el currículo y volver a que sean inabordables, no puede haber mucha nueva incorporación.- explica el presidente de los profesores de matemáticas-Espero que puedan introducirse cuestiones de matiz pero que no haya muchas más incorporaciones al currículo”.

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