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Un estudio de la UV demuestra el potencial antioxidante de bacterias extraídas de placas solares

Un estudio de la UV demuestra el potencial antioxidante de bacterias extraídas de placas solares

Europa Press

Tiempo de lectura: 2'Actualizado 20 sep 2019

Una investigación desarrollada en el seno del Parc Científic de la Universitat de València (UV), donde han colaborado diversos institutos de investigación y empresas innovadoras, ha demostrado el potencial antioxidante de bacterias extraídas de placas solares, en un estudio que abre la puerta al potencial diseño de nuevos tratamientos farmacéuticos o cosméticos contra el estrés oxidativo.

El estudio lo ha llevado a cabo el Instituto de Biología Integrativa de Sistemas (UV-CSIC), el Instituto de Agroquímica y Tecnología de los Alimentos (CSIC) y las empresas Darwin Bioprospecting Excellence y ADM Biopolis, todos ubicados en el Parc Científic de la UV, ha señalado la institución en un comunicado.

La investigación apunta a algunas cepas de las comunidades bacterianas que crecen en las placas solares como potenciales antioxidantes y protectores contra la radiación ultravioleta.

El investigador principal del proyecto Helios, del I2SysBio, UV-CSIC, y presidente de Darwin Bioprospecting Excellence, Manel Porcar, ha explicado que el objetivo general era aumentar el conocimiento sobre las comunidades bacterianas que viven en superficies artificiales en condiciones extremas, para "entender los mecanismos moleculares que hacen posible su supervivencia y aplicar estos conocimientos para desarrollar aplicaciones biotecnológicas".

Por su parte, la coordinadora de proyectos de I+D de Darwin Bioprospecting Excellence, Kristie Tanner, ha añadido que parten de la idea de que las bacterias que crecen en ambientes con elevada radiación solar y desecación tienen diversas estrategias para combatir las extremas condiciones a las que están expuestas.

"Estas adaptaciones incluyen eficientes sistemas de reparación de ADN, producción de pigmentos y protección frente al estrés oxidativo. Por este motivo, decidimos estudiar las comunidades microbianas que habitan en las superficies de seis paneles solares ubicados en la Facultad de Economía de la UV", ha detallado.

En el estudio, el uso del nematodo Caenorhabditis elegans como modelo animal de evaluación fue clave para un rápido escrutinio in vivo de la actividad biológica de las bacterias candidatas.

La jefa de Laboratorio de Biología Celular de la biotecnológica, Patricia Martorell, ha apuntado que esto se utiliza en investigación desde hace más de 40 años y es "uno de los animales mejor descritos en biología". "En ADM Biopolis este nematodo nos permite evaluar la funcionalidad de diferentes ingredientes, como extractos de plantas, probióticos o incluso fármacos", ha indicado.

En este caso, para evaluar un alto número de muestras, se utilizó un innovador sistema automatizado disponible en ADM Biopolis que permite realizar mediciones biológicas simultáneamente con un elevado número de muestras. Estos ensayos mostraron que tres de los microrganismos del estudio tenían mayor poder antioxidante que la vitamina C.

Se trata de Planomicrobium sp., Rhodobacter sp.y Bacillus sp. Además, el modelo de C. elegans también se usó para confirmar el efecto protector de los microorganismos contra radiación ultravioleta, especialmente de las dos primeras.

PIGMENTOS QUE JUEGAN "UN PAPEL IMPORTANTE"

Los investigadores del Instituto de Agroquímica y Tecnología de Alimentos (IATA, CSIC) Lorenzo Zacarías y María Jesús Rodrigo han señalado que les llamó la atención que estas bacterias presentan una pigmentación roja, naranja o amarilla, lo que está vinculado a la producción de carotenoides.

"Se demuestra, por tanto, una vez más, que estos pigmentos naturales puede jugar un papel importante en la protección contra la dañina radiación ionizante y el estrés oxidativo", han precisado.

El equipo investigador apunta que la elaboración de extractos de estas bacterias seleccionadas o combinaciones artificiales de sus componentes activos podría ser útil para el diseño de nuevos tratamientos contra enfermedades donde el estrés oxidativo juega un papel crucial. La investigación ha sido publicada en la revista científica Frontiers in Microbiology.

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