Emilia Aragón: "¿A quién no le han dado calabazas alguna vez?"

Europa Press

Tiempo de lectura: 5' Actualizado 06:30

Emilio Aragón es uno de sus nuestros artistas y genios más importantes del panorama nacional. Cómico, actor, productor, compositor y sobre todo músico si le pones en el brete de tener que definirse. Todos le conocimos como payaso desde bien jovencito y desde entonces no ha parado. El forma parte de aquellos payasos que tanto cautivaron a tantas generaciones, con el orgullo de tener un padre como Miliki que conquistó a todos los corazones y que está presente con sus canciones en todos los cumpleaños con Feliz en tu día o en Navidad con su canción Navidad con Paz.

Hace 40 años que no pisaba la carpa de un circo y sus 59 años -este artista nacido en La Habana- ha vuelto a la carpa tras la insistencia de más de año y medio de los hermanos González Villanueva, que están detrás de Productores de Sonrisas que le decían que el circo le necesitaba y vuelve por la puerta grande en el 250 aniversario del circo pero con mucha humildad y aprendiendo de todo el mundo en Circlassica.

Dos sagas en el circo, tanto de artistas y productores se han unido tras una conversación en Miami donde reside largas temporadas Emilio junto a su mujer Aruca Fernández-Vega Feijóo y que alternan con su casa de El Viso, Madrid. Sin embargo, él no sabía si iba a estar a la altura o si iba a estar oxidado y asegura que ha tenido que aprender mucho. El hecho de volver, le ha valido para crear su propia carta de amor a sus antepasados y profesionales del circo, algo que cree que les debía.

Además, siendo abuelo ha visto que uno de los grandes objetivos era el que los niños y los adolescentes, los grandes olvidados, quisieran regresar al año siguiente y 'unir familias' porque es un espectáculo para todo el mundo.

Padre de tres hijos: Icíar, de 33 años; Macarena, de 30; y Nacho, de 23, tiene ya dos nietos de cuatro y dos años, y esperando otro, se muestra sensible, inseguro estructural, familiar, muy solidario y muy humano a la hora de trabajar con la gente que lo hace valorando su trabajo, habiendo tenido que saber superar la crítica.

CHANCE: ¿Por qué has vuelto?

Emilio Aragón: Yo estoy aquí por dos motivos, por lo pesados que son Manuel, María y Rafa, estos tres hermanos que se dedican tanto al circo, que estuvieron un año y medio insistiendo en que yo debía estar aquí para que dirigiera una función de circo y segundo porque son tres hermanos que merecen la pena que apoyemos todos, porque lo que están haciendo ellos, no lo están haciendo tantos otros que deberían. A la pasión la ilusión con la que llegan cada mañana es digna de mención.

CH: Emilio, te he visto muy emocionado. Cuando estaba el pase gráfico, he visto que lo estabas viviendo mucho.

E.A: Sí pero sobretodo, además de que sea emocionante por el hecho de que sea el 250 aniversario del circo y de algo que me toca muy de cerca, porque he tenido la oportunidad de trabajar con gente maravillosa, ha sido un viaje muy bonito, en el que he aprendido muchísimo de por ejemplo de Alessandro y de Manuel, que han sido dos bastones muy importantes en estos ensayos por que han sido muy intensos y en el que yo estos últimos 40 años he hecho más televisión o cine, el circo pertenece a la misma familia, pero hablan idiomas distintos, entonces hay cosas que yo tenía pensadas que se podían hacer y otras que no, pero afortunadamente ahí he tenido a Alessandro y a Manuel para que me echaran una mano. Pero luego el ambiente que se ha vivido ha sido fantástico, porque yo no he escuchado un 'no' en ningún momento, yo he propuesto cosas y la gente lo intentaba hacer, hemos tenido que ir cambiando a lo largo del camino porque evidentemente, porque una cosa es lo que tu escribas, el papel aguanta todo, pero otra cosa es que te encuentras ahí alambres que te cruzan, montajes y desmontajes de cosas para según que numero, y eso son hándicaps que tienes que intentar salvar como puedas o incorporar, convertir el defecto en virtud, y cuando trabajas tan de cerca con tanta gente entusiasmada, ilusionada, que nadie te dice que no a nada pues es maravillosos trabajar así, muy intenso, muy duro porque han sido muchísimas horas y literalmente he dormido una media de 4 horas a lo largo de estos últimos 15 días, pero venias aquí con la misma ilusión al día siguiente porque el ambiente era muy positivo y así da gusto trabajar.

EMILIO ARAGÓN, CINCO GENERACIONES DENTRO DEL CIRCO Y 40 AÑOS SIN PISARLO: "PENSABA QUE PODÍA ESTAR OXIDADO"

CH: ¿Qué es Circlassica para ti?

E.A: Pues Circlassica es mi pequeña carta de amor a muchas generaciones de circo, a mi familia, a la esencia de este espectáculo, a lo que ha significado para muchas generaciones. Porque hay que entender que el circo ha vivido épocas de crisis en donde había perdido su esencia. Este homenaje es al circo puro y evidentemente a mis antepasados, yo soy la quinta generación de una familia de artistas y la culpa la tiene una pareja que se enamoró hace no sé cuántos años y ellos fueron los que arrancaron esto, eran gente de circo. Te puedes imaginar, había momentos muy emocionantes, estaba sentado con gente que me contaba historias, que habían hablado alguna vez con mi padre muchos años atrás o que familiares suyos habían tenido contacto con mi familia o mis abuelos.

CH: ¿Cuánto tiempo ha pasado desde que pisaste por última vez una carpa de un circo?

E.A: Yo hacía 40 años que no pisaba un circo y tenía miedo por un montón de cosas, por sentirme oxidado, por no estar a la altura* pero al final pensé que sí que debía de estar para escribir mi carta de amor a mis antepasados, tantos profesionales que han hecho tanto por este espectáculo, e intenté reflejar de una manera pequeñita, por qué estoy yo aquí.

CH: Es una historia apasionante, eso que comentas del porqué estás hoy aquí en todos los sentidos...

E.A: Sí, un día un seminarista fue un día a ver una función de circo donde había una ecuyere (acróbata ecuestre), que se llamaba Virginia Foureaux que era mi bisabuela, y este seminarista que iba a ser cura, lo dejó, la siguió, se convirtió en Pepino 'El Payaso', se casó y tuvo quince hijos. Así que el seminarista* (se ríe) corrió bastante.

CH: O sea que realmente cuando has estado escribiendo esta historia estabas viviendo una película que realmente has sentido muy tuya.

E.A: Sí, sí, claro que sí. Al final sabes que la regla numero 1 a la hora de escribir es si puedes escribir o contar alguna historia que te toque de cerca o que la hayas vivido, mejor cuenta esa que ninguna otra que no hayas vivido, porque habrá mucha verdad.

Aunque sea el hilo conductor, la historia de Nim y Margot pues eso son mis bisabuelos, los tenía cerquita. Y luego la idea de hablar de los sueños. Todos hemos tenido y tenemos sueños, todos soñamos con tener una casa más bonita o conseguir el compañero o compañera ideal, o con dar la vuelta al mundo, y en este caso pues nuestro protagonista quiere conquistar el corazón de Margot. ¿Y quien no ha sentido el desamor alguna vez en su vida, a quien no le han dado calabazas alguna vez?

Unos hemos triunfado en el amor, otros no, y una cosa tan universal como una historia así pensé que podría ser el hilo conductor perfecto para este espectáculo y bueno es una pequeña historia que vamos contando a lo largo del espectáculo y nos hacían falta dos protagonistas muy importantes, para Nim y Margot, y la verdad es que el trabajo que están haciendo tanto Nardelis como Samuel en los papeles de Nim y Margot son únicos, la verdad es que estoy tan contento de haber tenido la suerte de haber trabajado con ellos...

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