¿Cómo sé si mi gato sufre estrés y cómo lo soluciono?

Es más frecuente que un gato esté estresado de lo que se piensa y las consecuencias pueden ser muy negativas

¿Cómo sé si mi gato sufre estrés y cómo lo soluciono?

 

Javier Castilla
@javi_castilla

Redactor cope.es

Tiempo de lectura: 2'Actualizado 00:08

El estrés no es exclusivo de los seres humanos, los gatos también lo sufren y con más frecuencia de lo que piensan sus dueños. Reconocer esta tensión en nuestros felinos es muy sencillo, basta con prestar atención al comportamiento del animal y localizar una serie de rasgos que se asocian con él. Algunas pistas que nos pueden dar nuestros gatos son que se esconda rápidamente en cuanto escuche el timbre de la puerta, que muestre exceso de cautela o se altere ante invitados o que se orine o defeque fuera de su arenero, entre otros.

Si tu felino cumple con varios de estos comportamientos, sin duda estás ante una alerta de estrés o ansiedad. Los gatos son animales muy peculiares, y mientras que algo que para nosotros puede ser normal, para ellos puede ser una ruptura de su rutina y un cambio importante en su espacio que altere su bienestar. Por ejemplo, la incorporación de nuevas mascotas, bebés, las reformas, las tormentas o las visitas frecuentes, son detonantes que pueden alterarles. Claro que, también, depende del carácter y la personalidad de cada gato que, de por sí, es muy diferente.

Si, además de los factores que hemos comentado, notas que tu gatito tiene problemas cutáneos, intestinales, urinarios, bufa excesivamente o se comporta de forma muy agresiva o muy asustadiza e incluso si se lame demasiado, hasta perder mucho pelo, sin duda, está estresado. Así que tienes que ponerte manos a la obra.

Lo primero es minimizar las situaciones desagradables a las que se puede exponer y que hemos comentado. Después, intenta dar más actividad a tu gato para que no se aburra ni preste atención a otros factores, como jugar mucho más con él con juguetes que estimulen su espíritu innato de cazadores. También puedes añadir más comederos, areneros y bebederos de agua. Plantéate también comprar un árbol rascador con altura, pues los gatos adoran controlar su entorno.

Si no funcionan estas soluciones, puedes recurrir a las feromonas felinas, unas sustancias químicas liberadas en el ambiente que mejoran su comportamiento, y que están disponibles en difusores y aerosoles. Si aún sigues sin conseguir que tu gato mejore, debes acudir al veterinario para que te indique medicamentos óptimos para reducir su estrés o alimentos específicos para lograr este objetivo.

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