comer acompañados reduce un 23 por ciento la sensacion de rechazo
La ciencia demuestra lo que ya intuíamos: comer en compañía dispara la alegría
Un estudio del Instituto de Salud Carlos III, la Universidad Rey Juan Carlos y la Sociedad Española de Neurología revela que compartir la mesa es clave para el bienestar, mientras que el uso de pantallas durante las comidas reduce las emociones positivas
Publicado el
3 min lectura
Comer en compañía, con comida casera y sin distracciones digitales es el escenario ideal para el cerebro y las emociones. Esta es la principal conclusión del estudio “La ciencia de lo que se cuece en la cocina” de la Sociedad Española de Neurología (SEN), la Universidad Rey Juan Carlos (URJC) y el Centro de Investigación Biomédica en Red de Fisiopatología de la Obesidad y Nutrición (CIBEROBN) que depende del Instituto de Salud Carlos III. La investigación demuestra que el bienestar se alcanza con la combinación de comida casera, acompañados y sin pantallas.
La confirmación científica de una intuición
Para Jesús Porta, presidente de la Sociedad Española de Neurología (SEN), el valor del estudio reside en haber podido constatar empíricamente algo que ya se intuía. “Nosotros sabíamos que esto era así, pero era muy bonito demostrarlo científicamente. El problema es que nadie lo hace, la inmensa mayoría de la población sigue comiendo delante de una pantalla”, afirma.
Porta subraya la importancia de recuperar la comida como elemento social, especialmente en un país como España, y defiende que “el comer y mirar a los ojos del que tenemos enfrente es mucho más satisfactorio que comer y mirar una pantalla que refleja nuestros ojos”.
Los resultados, que el neurólogo califica de “espectaculares”, cuantifican este bienestar. Según la investigación, cocinar en compañía triplica la emoción de alegría en el cerebro, con un aumento del 232% respecto a hacerlo en solitario. “Comer con personas alrededor eleva los niveles de alegría muy por encima que cualquier otro elemento”, explica Porta, quien recalca que estos datos son “altamente significativos” desde el punto de vista científico. Este hábito, además, se revela como un pilar fundamental para la prevención de enfermedades neurodegenerativas como el Alzheimer.
Comer con personas alrededor eleva los niveles de alegría muy por encima que cualquier otro elemento"
Presidente de la Sociedad Española de Neurología (SEN)
El móvil en la mesa, peor que comer solo
En el extremo opuesto se encuentra el uso de dispositivos electrónicos durante las comidas, una práctica que Jesús Porta considera “la peor opción, incluso que comer solos”. El estudio de la SEN y la URJC revela que la presencia del móvil no solo no aporta bienestar, sino que reduce la alegría en un 32% y genera una experiencia emocional peor que la de comer sin nadie.
Porta identifica tres problemas principales: “Cuando comemos con una distracción, bien sea la televisión o la pantalla, comemos más, y aumenta la obesidad”, un factor que podría explicar el aumento de la obesidad infantil. Además, se disfruta mucho menos de la comida y se ignora a las personas que nos rodean.
El uso constante de la tecnología ha generado una cultura de la inmediatez que choca con los ritmos de la alimentación consciente. Según el presidente de la SEN, hemos desarrollado un hábito en el que buscamos una satisfacción pequeña pero instantánea, y durante la comida “nos da la sensación de que comiendo con el móvil no estamos perdiendo el tiempo”. Sin embargo, Porta reivindica la reflexión y el pensamiento reposado frente a la ansiedad que genera el mundo digital. “El tiempo de reflexión es siempre tiempo ganado”, sentencia, y comer solos, sin pantallas, puede ser una oportunidad para esa introspección.
El tiempo de reflexión es siempre tiempo ganado"
Presidente de la Sociedad Española de Neurología
Hábitos para una vida más feliz
Frente a estos hallazgos, Jesús Porta propone tres hábitos sencillos para mejorar el bienestar diario. En primer lugar, coincidir con la familia en las comidas; en segundo lugar, entender que cocinar es un trabajo cognitivo que relaja y genera satisfacción; y, por último, usar las nuevas tecnologías de forma consciente: “Vamos a utilizar el móvil para llamar fuera de la mesa, pero cuando estemos en la mesa, lo dejamos fuera de ella”.
El estudio del CIBEROBN subraya que la digitalización ha transformado el acto de comer, con un 98% de las personas utilizando dispositivos en la mesa. Este fenómeno ha debilitado el carácter social de las comidas, afectando especialmente a los grupos más jóvenes y los perfiles clínicos, quienes más recurren a las pantallas como refugio. Solo un 2% de los encuestados come en un entorno libre de tecnología, lo que evidencia un reto social y de salud pública.
Este contenido ha sido creado por el equipo editorial con la asistencia de herramientas de IA.