Una economía de todos y para todos

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El Papa Francisco ha recibido este fin de semana en El Vaticano a más de siete mil empresarios de toda Italia, que se han reunido en su particular encuentro jubilar con el significativo lema “Hacer juntos”. La reflexión que el Papa les ha lanzado sobre la nobleza de su trabajo y la capacidad que tienen de contribuir a una sociedad más justa y cercana a las necesidades del hombre traspasa fronteras y no se circunscribe solo a la realidad italiana.En el complejo mundo de la empresa, trabajar juntos significa superar el modelo consumista del aprovechamiento a toda costa e invertir en proyectos que sepan involucrar sujetos que a menudo son olvidados o descuidados. Entre ellos, sobre todo, a las familias, a los ancianos y a los jóvenes prisioneros de la precariedad o el paro.Colocar al hombre en el centro de una economía de todos y para todos es un gran desafío. Por eso el Papa, retomando lo que con claridad expresó en "La alegría del Evangelio", les ha dicho a los empresarios, sin rodeos, que para crecer verdaderamente es necesario que el bien común sea la brújula que oriente la actividad productiva. Eso supone que la simple proclamación de la libertad económica no prevalezca sobre la concreta libertad del hombre y sobre sus derechos, y que el mercado no se convierta en un absoluto, sino que honre las exigencias de la justicia y de la dignidad de la persona. Porque no hay libertad sin justicia y no hay justicia sin el respeto a la dignidad de cada uno.

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