Tiempo clásico en La Linterna
La resurrección de "Galanteos en Venecia"
Toda la actualidad de la música clásica en La Linterna con el experto Carlos de Matesanz.

La soprano Sonia de Munck en Galanteos en Venecia. Foto: Domingo Fernández.
Madrid - Publicado el - Actualizado
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Tal es el título de una de las más logradas y atractivas zarzuelas “grandes” de Francisco Asenjo Barbieri. Obra que, no obstante, no se representaba desde su estreno en 1853 y cuya recuperación ha servido para inaugurar brillantemente la temporada del Teatro de la Zarzuela. Esfuerzos como este –y no dudamos de que, realmente, habrá sido un considerable esfuerzo esta “resurrección” musical y escénica- son los que distinguen a un teatro con vocación de servicio al público y a la cultura. Además de todo el trabajo musicológico que hay detrás de una recuperación musical, se da, en este caso, una producción escénica, confiada en este caso al director teatral Paco Mir, que es altamente respetuosa con la obra y que, con todos los peros que se le quieran poner a sus aportaciones, jamás altera la esencia de la misma ni estorba o molesta al público. Cuenta, además, con un vestuario precioso de Ana María Güell y unos decorados –bien pensados y mejor realizados por Juan Sanz y Miguel Ángel Coso- a los que se saca un gran partido.
“Galanteos en Venecia” no es una zarzuela de las “castizas” de Barbieri, como “El barberillo de Lavapiés” o “Pan y toros”, sino de las “cortesanas”, al estilo de “Los diamantes de la corona” o “Jugar con fuego”, al lado de las cuales no desmerece en absoluto. Quizá le falte un número de arrastre popular, como el famoso Bolero de “Los diamantes”, pero la partitura tiene de todo: conjuntos de gran efecto, romanzas de delicado trazo belcantista, coros de raíz popular y números cómicos de gran originalidad. Todo lo sirve magníficamente un elenco encabezado por cuatro grandes cantantes, perfectamente adecuados a sus respectivos papeles: José Antonio López, Sonia de Munck, Cristina Faus y Carlos Cosías. A la dirección del maestro Cristóbal Soler le falta claramente más empaque y garra dramática, pero no conocimiento y solvencia.
La obra se verá en el Teatro de la Zarzuela hasta el 30 de octubre y es una de las más firmes candidatas para salir de gira, esta temporada o la próxima, por los muchos teatros de nuestro país que se interesan por el género.
Otra temporada que comienza es la de la Fundación Excelentia en la Sala de Cámara del Auditorio Nacional de Música de Madrid, que este año llaman “El ciclo de los sentidos”, probablemente porque junto a la música se sirve una degustación de vinos. Aunque podrían llamarle el ciclo de las violinistas guapas de morirse, pues participan en él como solistas Yulia Iglinova, Lisa Laskova y la más rubia de todas, la holandesa Lisa Jacobs, que es la que inaugura el ciclo el sábado 17 con un monográfico Mozart. El ciclo ofrece un concierto al mes (más un “Mesías” extra en Navidad), todos en sábado y todos con la London&Vienna Kammerorchester, hasta el mes de mayo, que cerrará con los conciertos de Brandemburgo de Bach. Un ciclo casi totalmente dedicado al siglo XVIII en su primera parte, con derivas al Romanticismo –e, incluso, al Jazz- a partir de febrero. En su ciclo de “Grandes Clásicos” tampoco están ayunos de grandes violinistas: Vadim Repin, Gordan Nicolic, Julian Rachlin y Soyoung Yoon (que se dice pronto) en octubre (día 22), noviembre, diciembre y enero, respectivamente.
Novedades discográficas
La música y los músicos españoles están en plena actualidad discográfica. La violinista española más activa en la actualidad, Lina Tur Bonet, especialista en música barroca, se acaba de enfrentar, en estudio, después de hacerlo muchas veces en vivo, con una de las obras más difíciles –técnica y musicalmente- jamás compuestas para su instrumento: las Sonatas del Rosario de Heinrich Ignaz Franz Biber. Quince sonatas (o Misterios) y una pasacaglia final, a los que Lina Tur y el fantástico acompañamiento –siempre original y participativo- de su conjunto Música Alchemica dotan de una variedad que se agradece muchísimo a la hora de enfrentarse a esta obra, tan sobria y concentrada. Un Rosario más latino que germánico, que sin superar a las referencias ya existentes (Andrew Manze o Reinhard Goebel) no sólo no desmerece, sino que se sitúa como una alternativa perfectamente complementaria, por su enfoque bien distinto. Toma sonora buena pero mejorable realizada en Viena el febrero pasado. Edición muy cuidada del sello Pan Classics, presentada en dos cedés.
El siguiente compositor que nos traen esta noche los músicos españoles a La Linterna también es extranjero. Pero acabó siendo español de adopción, y bien castizo: le llamaban Cayetano y falleció en Colmenar de Oreja: el músico de los Carlos III y IV Gaetano Brunetti. Dicen que quieren grabar sus sinfonías (36 + 3 concertantes): a tres sinfonías por disco, échenle unos trece discos. De momento, aquí está el primero, que nos permite conocer en muy buenas condiciones la música de este compositor de nuestra época Clásica. Incluye las Sinfonías nº 9, 21 y 29 a cargo de la Camerata Antonio Soler, una agrupación joven surgida en el entorno de El Escorial, dirigida por el alicantino Gustavo Sánchez, director también de la famosa Escolanía del Escorial. En el esfuerzo de lanzar este disco colaboran un par de Ayuntamientos y muchos comercios y vecinos de la zona. Lo publica el sello Lindoro, lo distribuye Sémele y esperamos que tenga éxito y, sobre todo, continuación; porque el esfuerzo es modesto y la realización también, pero los logros son más que prometedores dentro de esa modestia.
Con el siguiente disco, viajamos del siglo XVIII al XX. El protagonista es el compositor catalán Federico Mompou. Su creación más emblemática, “Música Callada” para piano, es una obra que, desde las grandes grabaciones del autor y de Alicia de Larrocha, se ha registrado mucho más de lo que parece; desde orientales como Jenny Lin y Yuji Takahashi a españoles actualmente en activo, como Jordi Masó (Naxos) o Albert Atenelle (Columna). Se les une ahora Sira Hernández, que ha grabado la obra con gran pulcritud y un intimismo muy poético –como la obra requiere- para el sello Solfa. Y aunque la cultura salta cualquier frontera, los productos de Solfa suelen ser más para promoción de los músicos catalanes dentro de Cataluña, con menos interés fuera de la zona; pero, en este caso, el disco tiene tanto calidad como interés y es perfectamente exportable, por así decir: otra cosa es que tenga posibilidad de supervivencia entre tanta competencia. Por ejemplo, la feroz de Arcadi Volodos en Sony.
Y, para terminar con el apartado de los discos, continuamos en Cataluña. Con un compositor estrictamente contemporáneo de Mompou, muy disfrutable pero mucho menos conocido: el posromántico Antonio Massana, conocido por su ópera “Canigó”. Aparece en el sello Columna Música un doble compacto, muy bien documentado, con la cincuentena de canciones que a lo largo de su vida compuso Massana. Lástima que sus descendientes (Mª Teresa y Francesc Garrigosa, soprano y tenor) las canten con unas voces en pésimo estado. Al piano Alan Blanch, que, por contra, está muy bien. Merece la pena, a pesar de los cantantes, porque la música, muy digna de conocerse, es muy bella y evocadora.



