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Madrid - Publicado el - Actualizado
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"Mentar la palabra Dios, a algunos les produce salpullidos"
"¿Por qué no vamos a poder decirlo con respeto?" se pregunta el Presidente de la Conferencia Episcopal Española que cumple 50 años como sacerdote.
El Presidente de la Conferencia Episcopal Española y Arzobispo de Valladolid, está a punto de cumplir su 50º aniversario como sacerdote, sus bodas de plata sacerdotales, por ese motivo acaba de presentar el libro 'Memoria y gratitud' donde recoge intervenciones del Cardenal Ricardo Blázquez ante diversos acontecimientos eclesiales de los últimos años.A lo largo del libro se entrelazan la teología y el servicio pastoral como Obispo, hoy se hacen distinciones arbitrarias entre lo que es el ámbito de la teología y lo que es la pastoral, "nunca deben estar separadas, la teología en tiempo de los padres de la Iglesia ya tenía todo esto, tiene que tener un nivel determinado de reflexión e información, el nivel teológico y el espiritual, tiene que resonar en el interior de las personas aquello de lo que estamos tratando y también el servicio pastoral es lo que intento con la publicación de estas cosas es ampliar el servicio de orden pastoral en nuestra Iglesia", reflexiona el Cardenal Ricardo Blázquez.Hay una intervención suya con motivo de la apertura de la causa de canonización de Vasco de Quiroga, el gran Tata Vasco, y ahora qué, ahora que vemos más menguadas las fuerzas para ir a la misión, qué siente cuando ve este arco de tiempo, nostalgia, temor hacia el futuro? "Ante personas como Tata Vasco de Quiroga que fue bautizado en la misma iglesia que Isabel la Católica, ante evangelizadores de este estilo, fue nombrado obispo siendo laico, ante estas personas yo siento una inmensa admiración y gratitud. Admiración por la obra que han hecho, que pervive y gratitud por como entregaron su vida tan generosamente. Los dones que habían recibido de Dios, en este caso de Vasco de Quiroga fueron tantísimos los puso a disposición de la Iglesias, de los indios, de todos... La situación actual estamos recorriendo el camino con la luz y la fuerza que el Señor nos va dando, es verdad que tenemos un horizonte algunas veces de oscuridades como seguramente incertidumbres han tenido siempre. Si desde aquí fuimos a evangelizar otros lugares ¿por qué no pueden venir a evangelizarnos desde otros lugares a ayudarnos en la vitalidad de nuestras iglesias para el Evangelio?”.Parece que rebrota un laicismo arcaico,¿qué piesa de eso? "Es verdad a mí me produce tristeza porque la postura que la Iglesia tiene es de convivencia, de servicio, evidentemente de profesión y anuncio de la fe. No vamos a silenciar lo más profundo que a nosotros nos califica y nos dignifica y que creemos que viene bien a los demás, eso no se puede silenciar. Es verdad que algunas veces se orilla a Dios de una manera educada como que no fuera del gusto del tiempo, como que solo mentar la palabra Dios a algunos les produce sarpullidos, pero ¿por qué? A mi me parece que es de una sociedad inmadura en estos puntos. ¿Por qué no vamos a poder decirlo con respeto, ofreciendo y recibiendo? Evidentemente hay que hacer un discernimiento de lo que escuchamos, de lo que vivimos, también de lo que nosotros ofrecemos, pero con libertad. No pretender reducir al silencio determinadas cosas. Es que da la impresión de que hoy mentar la palabra de Dios es de poco respeto y poco buen gusto. Esto es un infantilismo, falta de respeto, poca maduración" responde el Presidente de la Conferencia Episcopal Española.Hay textos dedicados a su experiencia como padre sinodal en esa gran asamblea dedicada a la familia que ha tenido dos momentos extraordinarios y a la exhortación 'Amoris Laetitia' que también está suscitando como ciertos puntos de desafecto, ¿qué servicio presta Amoris Laetitia a la Iglesia? "Está prestando grandes servicios a la Iglesia. Es un documento grande en dos sentidos, es grande por las dimensiones, por el número de páginas, y es también grande por las posibilidades que puede prestarnos. Evidentemente la concepción de la Iglesia sobre el matrimonio, la trasmisión de la vida no ha cambiado, pero hay otra forma de acercarnos a esas personas, hay que acercarnos a las personas con respeto, sin condenaciones, ofreciendo la compasión, la misericordia, recibiendo ayuda si la quieren. Una persona divorciada no es una persona excomulgada, puede seguir participando en la vida de la Iglesia y si alguien una sacerdote, un seglar puede ayudarle a andar una parte del camino, curando heridas porque si una persona se divorcia no es por un capricho, hay mucho sufrimiento por medio ¿cómo es posible que estas personas puedan ser curadas por dentro, puedan poco a poco integrarse en la comunidad cristiana, en el servicio a los demás? Esto es lo que queremos hacer inspirado en la palabra, en el comportamiento de nuestro Señor Jesucristo que se acercó a tantos que lo necesitaban, tantos tirados al borde del camino".



