30 DE AGOSTO

La última ocurrencia de Sánchez sobre el Valle de los Caídos

 

Tiempo de lectura: 1' Actualizado 18:52

Salvo error, omisión o futura rectificación, se van conociendo poco a poco las intenciones de Pedro Sánchez sobre el futuro del Valle de los Caídos. Su última ocurrencia, después del decreto-ley sobre la exhumación de los restos de Franco, ha sido la de convertir el Valle en un cementerio civil, renunciado así a que pueda ser un lugar de reconciliación. Para el jefe del Ejecutivo español, según sus últimas declaraciones en Bolivia, ya no es válida su anterior propuesta, cursada en el Congreso por el PSOE cuando estaba en la oposición el pasado año, destinada a convertir el Valle en un museo nacional de memoria colectiva y, por tanto, de reconciliación. En realidad, no estaba mal encaminada esta idea en la medida que suponía un deseo de mantener la concordia y no de reabrir heridas del pasado, siempre y cuando se reconocieran las responsabilidades de cada uno de los bandos enfrentados.

Sin embargo, esta idea, que podrían suscribir los partidos de la oposición en un deseable consenso, parece que ahora le resulta a Sánchez demasiado generosa en la medida que, al mismo tiempo, pretende también reescribir la historia con arreglo a una versión “oficial”, es decir, según sus deseos. En espera de su próxima ocurrencia, es evidente que Sánchez no aspira a mantener el espíritu de la Transición que ya supuso, en sí mismo, un monumento a la concordia, cristalizado en forma de una Constitución refrendada por la inmensa mayoría de los españoles. Todo lo que sea atentar contra este espíritu es abrir heridas de manera imprudente e innecesaria. Y precisamente le corresponde a Sánchez, como líder de un partido que tanta responsabilidad tuvo en la degradación de la democracia durante la República, mantener vivo este espíritu más allá de manipular una historia que yace en los anaqueles de las bibliotecas.

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