Madrid - Publicado el - Actualizado
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El Presidente Donald Trump ha abierto un nuevo frente interior en el orden constitucional estadounidense. El veto migratorio decidido por el Ejecutivo, que Trump ha buscado legitimar, se ha topado con la decisión de los jueces que invocan la Constitución.A la espera de lo que decida la Corte de Apelaciones de San Francisco, el Presidente ha sugerido que los jueces que han detenido la aplicación del veto migratorio están politizados. Con aire provocador, ha hecho saber que su programa de ley y orden se cumplirá sea como sea. En Estados Unidos hay un alto porcentaje de ciudadanos hastiados, que viven con zozobra la incertidumbre de un mundo cambiante. Trump ha hecho de la seguridad a toda costa el pilar de su campaña y de su acción de Gobierno, lo que significa que habrá vetos, muros y lo que sea preciso para defender su proyecto de una “América para los americanos”.Barack Obama y otros presidentes también se vieron cuestionados por decisiones judiciales que limitaron sus decisiones políticas, pero el sistema de pesos y contrapesos es clave en un sistema de garantías que Trump debería acatar y defender. En los sistemas representativos la clave de la acción política no está en la satisfacción automática de todas las demandas ciudadanas, sino en el ejercicio responsable del poder. De cómo se resuelva este primer encontronazo con la libertad de los jueces puede depender el rumbo de esta presidencia.



