Madrid - Publicado el - Actualizado
1 min lectura
En su condición de presidente de la Federación Europea One of Us, Jaime Mayor Oreja criticó ayer duramente la pretensión de legalizar los llamados vientres de alquiler. El exministro popular se pronunció sobre este espinoso asunto a pocas horas de la apertura de un congreso en el que destacados miembros de su partido se han declarado partidarios de un viraje ideológico con la bandera, precisamente, de la maternidad subrogada, una reivindicación de algunas parejas homosexuales. Secundaron a Mayor Oreja los responsables de organizaciones como el Foro Español de la Familia o la Federación Española de Asociaciones Provida, una prueba de que la preocupación por el rumbo ideológico del Partido Popular es compartida por muchos. Con el alquiler de vientres maternos está en juego una terrible forma de explotación de la mujer y de los niños que gestan a cambio de dinero, convertidos en una mercancía que se compra y se vende, y con mucha probabilidad se abortan en caso de presentar alguna anomalía. No se sostiene el argumento de los barones populares, que aseguran contemplar esta práctica solo con fines altruistas. Serían casos tan excepcionales que resultaría ilógico darles respuesta en una ley. Más bien, la experiencia muestra que esta es una estrategia para ir poco a poco introduciendo una práctica que, de entrada, genera un instintivo rechazo en la opinión pública.



