Línea Editorial: La nueva redacción del catecismo en materia de pena de muerte

 

Tiempo de lectura: 1' Actualizado 06:04

El Papa Francisco ha aprobado esta semana una nueva redacción del número 2267 del Catecismo, en el que se trata acerca de la pena de muerte. Durante mucho tiempo el recurso a la pena de muerte por parte de la autoridad, después de un debido proceso, fue considerado una respuesta apropiada a la gravedad de algunos delitos y un medio admisible, aunque extremo, para la tutela del bien común. Hoy está cada vez más viva la conciencia de que la dignidad de la persona no se pierde ni siquiera después de haber cometido crímenes muy graves. Además, se ha extendido una nueva comprensión acerca del sentido de las sanciones penales por parte del Estado y se han implementado sistemas más eficaces, que garantizan la necesaria defensa de los ciudadanos, que, al mismo tiempo, no le quitan al reo la posibilidad de redimirse definitivamente. Por eso, la Iglesia enseña, a la luz del Evangelio, que la pena de muerte es inadmisible, porque atenta contra la inviolabilidad y la dignidad de la persona y se compromete con determinación a su abolición en todo el mundo. 


No se trata de ninguna ruptura ni de ningún cambio drástico. Se trata, como ha explicado con claridad Monseñor Ladaria, prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, de una nueva redacción, en continuidad y desarrollo coherente con el Magisterio precedente de la Iglesia, que quiere ser un impulso para un compromiso firme, incluso por medio de un diálogo respetuoso con las autoridades políticas, para que se favorezca en todo el mundo una mentalidad que reconozca la dignidad de cada vida humana y se creen las condiciones que permitan eliminar la institución jurídica de la pena de muerte allí donde todavía está en vigor.

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