Línea editorial: "A la cola del verdadero progreso"
Cada vez con más frecuencia oímos soflamas contra una hiperpoblación, a la que habría que ponerle freno y que se presentaría como remedio para casi todos los males que nos asolan

Línea editorial: "A la cola del verdadero progreso"
Madrid - Publicado el - Actualizado
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España es el segundo país de la Unión Europea con menor número de nacimientos. El informe de Eurostat, publicado este fin de semana, no deja lugar a la duda: en nuestro país, cada mujer tiene una media de 1,19 hijos y espera hasta los 31,2 años para empezar a tenerlos. Mientras que la tasa de fecundidad mínima, es decir, la necesaria, sin tener en cuenta la inmigración, para que una población no disminuya, es de 2,1 hijos, en el año 2020, cayó en Europa hasta los 1,5 hijos por mujer.
Cada vez con más frecuencia oímos soflamas contra una hiperpoblación, a la que habría que ponerle freno y que se presentaría como remedio para casi todos los males que nos asolan. La realidad es bien distinta. En primer lugar, un hecho complejo no puede despacharse con respuestas simples, trufadas, de ideología. Es cierto que los condicionantes económicos y sociales pueden dar respuestas parciales, pero no lo pueden explicar todo.
Además, ante una situación así, que se prolonga durante tanto tiempo, y cuya tendencia, por desgracia, es inequívoca, hay que hacer examen de conciencia. La mirada hacia adentro es también necesaria, esa llamada a la conversión del propio corazón, de la que tanto habla el Papa Francisco como requisito previo e imprescindible para abordar cualquier reforma estructural.
En este sentido, es, por desgracia, muy significativo que países, tan configurados en su identidad por la tradición católica, se sitúen a la cola de las tasas de fecundidad en Europa. No le podemos poner paños calientes: tener una tasa de fecundidad, así es un hecho sintomático de una crisis muy profunda. Una sociedad sin hijos es una sociedad sin futuro, estrecha en sus horizontes, desesperanzada y que, por mucho que presuma en otras cuestiones, se sitúa a la cola del verdadero progreso.



