11 DE NOVIEMBRE

Lecciones de la Gran Guerra

La paz no puede darse por garantizada y que, de forma más o menos explícita, están repletas de paralelismos con la situación actual

 

Tiempo de lectura: 1' Actualizado 05:58

A las 5:20 de la mañana del 11 de noviembre de 1918, a bordo de un vagón de tren en Compiègne, los aliados y Alemania firmaban el armisticio que ponía fin al más terrible conflicto bélico hasta entonces conocido por la humanidad. La canciller Merkel y el presidente Macron visitaron ayer esta ciudad francesa en uno de los principales actos conmemorativos del centenario de la Gran Guerra, que al dramático balance de sus 10 millones de combatientes muertos debe sumar los 60 millones de su corolario de dos décadas más tarde, la II Guerra Mundial. Conmemoraciones que le recuerdan a Europa que la paz no puede darse por garantizada y que, de forma más o menos explícita, están repletas de paralelismos con la situación actual.

Son similitudes a tener en cuenta, pero con cautela. Resulta simplista emparentar sin más las nuevas derechas populistas con las corrientes nacionalistas de las primeras décadas del siglo XX. El problema es más de fondo, y tiene que ver con la concepción de la política como un juego de suma cero, en la que cada actor persigue sus intereses económicos o ideológicos a costa de los demás. Y la realidad es que esa era ya la tónica en Europa antes de que aparecieran en escena Trump o el Brexit. No solo entre los socios de la Unión, sino también en el enfoque egoísta de cuestiones como los fenómenos migratorios. Esa mentalidad terminó imponiéndose tras la Gran Guerra y abocó a nueva tragedia. Un error que la Europa reconciliada de Schuman, Adenauer y De Gasperi se propuso no volver a repetir jamás.

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