Madrid - Publicado el - Actualizado
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Navarra es escenario de un ensayo de nueva política radical, que incluye una pretensión de impunidad ante acciones contrarias al Estado de Derecho y a la dignidad de las personas. El apoyo que la presidenta Uxue Barcos ha dado a la Consejera de Interior, que calificó de “innecesarias” y “exageradas” las detenciones de los agresores de dos guardias civiles en Alsasua es un dato más del clima que se quiere implantar en esa Comunidad Foral. Un apunte sumado al incomprensible apoyo del concejal socialista de Alsasua a un comunicado de las fuerzas radicales que critica la actuación policial ordenada por la Audiencia Nacional.La voluntad de implantar la hegemonía cultural del independentismo para llevar adelante un proceso de anexión al País Vasco se produce contra la realidad social de Navarra, gracias a las veleidades del PSOE y a la convergencia de Podemos con el mundo abertzale.Especialmente preocupante es la equidistancia de Geroa Bai, la marca navarra del PNV, ante sucesos como el de Alsasua, o su política lingüística realizada contra la mayoría social. Mientras, perviven en Navarra la coacción y la violencia como forma de exclusión practicada por la izquierda abertzale allí donde es mayoritaria. Así se conforma un cóctel altamente explosivo que debiera concitar mayor atención por parte de las fuerzas constitucionales.



