9 DE NOVIEMBRE

Hijos del 68

Mayo del 68 ha quedado como referente de profundos cambios culturales, sociales y políticos que venían gestándose desde hacía varios años

 

Tiempo de lectura: 1' Actualizado 06:02

«Nos guste o no, todos somos hijos del 68. Y como hijos, todos tenemos el derecho, incluso el deber, de cuestionar el legado recibido». Esta cita del filósofo francés André Glucksmann refleja el espíritu del congreso que, hasta el sábado, celebra en Madrid la Universidad Francisco de Vitoria. Más allá de los acontecimientos de hace 50 años en París, Mayo del 68 ha quedado como referente de profundos cambios culturales, sociales y políticos que venían gestándose desde hacía varios años.

De una sociedad rural se pasó a otra urbana y próspera que empezó a cuestionar cualquier forma de autoridad, ya fuera en la política, en la esfera religiosa o en la familia. Surge una sociedad que en algunos aspectos es mejor que la que había entonces, pero que también es atomizada e hiperindividualista, con corolarios como la crisis de las familias o la alergia a cualquier tipo de compromiso duradero. Esos vacíos los está llenando hoy en alguna medida un nuevo populismo nacionalista y autoritario, que busca atajos para resolver problemas mucho más profundos. Problemas que requieren una reconciliación de Europa con lo mejor de su tradición cultural y espiritual, sin olvidar una historia y unas raíces milenarias que nos recuerdan a los europeos quiénes somos y nos dan las herramientas para construir un futuro mejor

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