Madrid - Publicado el - Actualizado
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En su discurso de investidura, Mariano Rajoy ha perfilado una legislatura basada en un gobierno de mano tendida; un gobierno de acuerdos de amplia base parlamentaria, capaz de realizar por consenso las reformas que España necesita. En una intervención de altura, característica de un hombre de Estado, Rajoy ha planteando los grandes objetivos nacionales. España ha entrado, según el candidato a Presidente del gobierno, en una nueva etapa política basada en el diálogo como forma de consolidar reformas amplias y duraderas. Esta propuesta de gobierno para los próximos cuatro años exige dejar a un lado las consignas partidistas y centrarse en las necesidades de los españoles. Entre las prioridades del gobierno, que en gran medida recoge el pacto del PP con Ciudadanos, destaca la creación de empleo y la convocatoria del Pacto de Toledo para el sostenimiento del sistema público de pensiones. También un pacto nacional por la educación, un nuevo acuerdo de financiación autonómica y la lucha contra la corrupción y el buen funcionamiento de las instituciones. Rajoy no ha olvidado un reto acuciante, la respuesta al desafío secesionista en Cataluña, para el que ha propuesto una negocación siempre y cuando se deje a un lado el referéndum. El cambio de las circunstancias en el PSOE ha hecho posible que Rajoy se muestre confiado en que la incertidumbre y la inestabilidad formen parte del pasado y que se inaugure una nueva e inédita etapa política.



