Madrid - Publicado el - Actualizado
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El PSOE sigue haciendo en toda España extraños compañeros de viaje. La última ocurrencia ha sido la proposición no de ley, presentada por el Gobierno de Castilla-La Macha a instancias de los grupos Socialista y Podemos, para pedir al Gobierno de la Nación la suspensión del que ellos llaman Concordato con la Santa Sede. Aparte de la ignorancia jurídica que demuestra la propuesta, lo que piden merece ser considerado con detenimiento en cuanto que es un ataque a la Constitución en materia de libertad religiosa y de enseñanza. El PSOE en Castilla-La Mancha, liderado por Emiliano García-Page, que se confiesa públicamente católico, y sus socios de Podemos, atacan directamente la financiación de los servicios religiosos católicos en la sanidad pública y los conciertos de las escuelas que eligen libre y voluntariamente miles de padres para sus hijos. Lejos de entender la dimensión religiosa como imprescindible para la formación de la persona y para la cohesión social, tratan de asfixiar su presencia en el espacio público. Se vuelve a retratar el PSOE. Los ciudadanos deben saberlo para responder con la razón y el derecho. Para la Iglesia será una ocasión para responder con su aportación diaria al bien común, mirando alto y largo, a diferencia de quienes no ven más allá de su interés particular y de sus pobres cálculos de conveniencia política.



