China, un continente de claroscuros

Si China quiere ser un socio fiable debe avanzar hacia un régimen de libertades respetando la dignidad de las personas y los derechos de las minorías

 

Tiempo de lectura: 1' Actualizado 06:04

La visita del presidente de China, Xi Jinping, debería movernos hacia un mejor entendimiento de los claroscuros de una de las principales potencias en nuestro tiempo. China es una nación habitada por 1.400 millones de personas que sigue siendo una incógnita para los occidentales. Por un lado China atesora una cultura ancestral marcada por el respeto a la tradición, a la autoridad de los mayores y a la familia, pero esos valores se ven hoy erosionados por el vació moral que ha supuesto el comunismo y por el consumismo desaforado.

China es ya uno de los actores principales de la comunidad internacional y su potencia económica y militar hace presagiar que ese protagonismo irá en aumento, como se advierte ya en África y América Latina. Es lógico que España quiera profundizar en las relaciones bilaterales con el gigante chino, especialmente en campos como el turismo, la alimentación o las empresas biotecnológicas. Pero sin olvidar que China está mostrando que la libertad económica y las libertades políticas no caminan necesariamente unidas.

Si China quiere ser un socio fiable debe avanzar hacia un régimen de libertades en el que se respeten la dignidad de las personas y los derechos de las minorías. En particular la libertad religiosa, que nunca ha significado una amenaza para las culturas. Sería un gran paso en beneficio de todos, pero Xi Jinping no parece apuntar en esa dirección.

Lo más