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Línea editorial: La credibilidad en juego

 

Tiempo de lectura: 1Actualizado13:47

La buena política debe regirse por la racionalidad, el realismo y el servicio al bien común, no por las ocurrencias. La propuesta de Ciudadanos de turnarse con el PP en el gobierno del Ayuntamiento de Madrid no tiene base en la realidad expresada mayoritariamente por los madrileños. Esa propuesta refleja más bien una cierta desesperación por ocupar un puesto de gran valor simbólico, pero tiene poco que ver con un proyecto de regeneración. La diferencia de votos y de concejales entre PP y Ciudadanos en Madrid es elocuente, y refleja que el liderazgo del centro- derecha corresponde hoy por hoy al PP, sin negar el peso y la influencia que correspondan a la formación naranja.

La fórmula de gobiernos alternos de dos años, que Ciudadanos ha acordado con los socialitas en Albacete y Ciudad Real, no deja de ser una anomalía dentro de un conjunto de equilibrios de poder, pero no parece que propicie una mejor gobernación de esas ciudades. En esta hora compleja de los pactos, obligada por la actual fragmentación política, el partido de Albert Rivera se juega su credibilidad.

No es ningún escándalo que cada partido haga valer sus apoyos electorales, pero siempre dentro de un proyecto claro y transparente que no debe verse empañado por el tacticismo y la ambición desproporcionada. La mera posibilidad de que Manuela Carmena pudiera ser mañana alcaldesa de Madrid por la cerrazón de Ciudadanos, supondría un despropósito con demoledoras consecuencias para ese partido en la capital de España.