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Los temores de los españoles en el Reino Unido ante el Brexit: "Se les ha ido de las manos"

Cinco jóvenes relatan cómo el "leave" afectará a su economía, al acceso a la sanidad, a sus profesiones, a los viajes en avión o al roaming

Una manifestante se concentra en contra del Brexit

Una manifestante se concentra en contra del BrexitEP

Marcelino Abad
@AbadMarce92

Redactor de cope.es

Tiempo de lectura: 4'Actualizado 26 oct 2019

Hace cinco meses Alejandro Quintero cambió la "guagua" por el metro de Londres. Y aunque todavía es pronto, en sus planes no está volver a sus soleadas islas Canarias. Tiene 19 años y trabaja como "food runner", lo que en España equivaldría a la persona que ayuda al camarero a llevar las bandejas a las mesas en los restaurantes. Un trabajo "que los ingleses no quieren", explica en conversación telefónica con Cope.es.

Quintero se enfrenta con "inquietud" al Brexit. Lo asegura después de que el Parlamento británico haya tumbado el calendario de Boris Johnson sobre el proyecto de ley del Brexit. En la práctica, eso supone que todo queda en pausa hasta que la Unión Europea decida si hay nueva prórroga. De ser así, Downing Street había asegurado que presionaría para elecciones, lo que podría anunciar el primer ministro del Reino Unido la próxima semana.

LA CAÍDA DE LA LIBRA, LA PRINCIPAL PREOCUPACIÓN

"A mí me preocupa lo que puede pasar", reconoce, aunque ya cuenta con el EU Settlement Scheme, una suerte de permiso del que deben disponer quienes deseen seguir en el Reino Unido después del Brexit. Entre las cosas que más le inquieta está la posible "caída de la libra", lo que afectaría a la calidad de vida. En su opinión, "impondrán aranceles a los productos y los precios subirán. Mucha gente que vive en Londres se verá obligada a moverse a la periferia. Y la capacidad de ahorro será todavía menor", pues muchos españoles, al efectuar el cambio de libras a euros, veían aumentar su economía.

 Alejandro Quintero

 Alejandro QuinteroA.Q.

Aunque Quintero cuenta con un seguro médico privado, le preocupa no "disponer del derecho a la atención sanitaria" del que puede hacer uso, al menos, hasta el 31 de diciembre de 2020. Sobre todo en caso de que se quede sin trabajo o no pueda seguir pagándolo, pues estaría "al descubierto" si cayera enfermo.

En la era del 5G y de las redes sociales, otra de sus preocupaciones es el "servicio de roaming", ya que es posible que los precios de llamadas al extranjero suban cuando Reino Unido salga de la Unión Europea. "Ya me lo ha advertido mi compañía. Y me fastidia, sobre todo por mi abuela", explica.

LA  PROFESIÓN DE ABOGADO, EN SUSPENSO

Al malestar de Alejandro se suma Alba Pinto, una abogada coruñesa de 28 años que ha decidido no aparcar el paraguas. Realiza funciones de "solicitor" en un despacho londinense. Hasta ahora, para poder ejercer las funciones de este letrado propio del Reino Unido había que desempeñarse durante tres años en un bufete, pero con el Brexit no sabe "cómo quedará todo".

A la incertidumbre por su trabajo se añade el de un hipotético Brexit por las bravas. Según explica, la gente teme que si no hay acuerdo con la Unión Europea haya escasez de alimentos durante unas semanas, pues no son pocos los productos que los británicos importan.

"Salga como salga, la gente está cansada del tema. Ahora mismo es realmente monotemática la política en este país", lamenta.

LOS PRECIOS, AL ALZA

Saray García cree que la celebración de un nuevo referéndum sobre la permanencia del Reino Unido en la Unión Europea "no lo contemplan como una solución". Esta historiadora del arte de 27 años que dejó atrás el Barrio Húmedo de León se enfrenta "a los mismos miedos que tiene también la sociedad británica".

Saray

 Una imagen de Saray en Reino UnidoS

Aunque trabaja en una asesoría de arte, su principal preocupación es la subida de los precios. "El nivel de vida ahora mismo está más o menos equilibrado, pero en los dos últimos años el valor de la moneda ha bajado. Sin embargo, los precios no, y tampoco han subido los sueldos". Por eso, dibuja un panorama económico poco dado a la esperanza.

EL CLIMA ES CRISPADO, AUNQUE NO COMO EN CATALUÑA

El descontento de Alejandro, Alba y Saray contrasta con la "indiferencia" de Lola Moreno, una graduada en Derecho y Ciencias Políticas de 24 años. Se mudó a Londres para aprender inglés y sacarle brillo a sus planes de futuro. Aunque dice que sus "preocupaciones como turista son superfluas", reconoce que la situación es "muy complicada".

Moreno trabaja de "au pair" en una familia y afirma que su "padre" de Londres corre el riesgo de quedarse sin empleo debido al Brexit. "Trabaja en banca de inversión y en el momento en el que corten la libre circulación de capitales su trabajo dejará de tener sentido".

Una imagen de Lola Moreno

Una imagen de Lola MorenoL.M.

Por eso, afirma que "el clima es crispado, aunque nada que ver con lo vivido en Cataluña". Sobre Jhonson no oculta su desagrado: "Es como un loco al que se le ha ido de las manos".

LOS ESPAÑOLES, CAMAREROS O DEPENDIENTES

Mélodi Díaz cree que "el Brexit servirá para convertir Reino Unido en un paraíso de impuestos bajos y nula protección laboral". Aunque dice que "más o menos la mitad de los ciudadanos compran el discurso de que Reino Unido estará mejor fuera de la Unión Europea suscribiendo sus propios acuerdos comerciales", cree que "nadie les ofrecerá una mejor relación que la que tienen dentro con 500 millones de consumidores".  

Esta abogada de 27 años se echó la morriña a la espalda para trabajar en la asesoría legal de una empresa gracias a una beca de la Xunta de Galicia. Cuando se le acabe, es posible que se quede en el país a buscar trabajo, aunque sabe que "el futuro a corto plazo de muchos españoles es ser camareros o dependientes".

La abogaada Mélodi Díaz

La abogada Mélodi Díaz con el Tower Bridge al fondoM.D.

No quiere dibujar la imagen de un país racista porque ella no lo ha conocido así, pero en el ambiente rezuma la idea de que los extranjeros "no caen muy bien". A miles de kilómetros de casa y cuando se empieza a escribir el prólogo de la Navidad, su preocupación más inmediata es que los billetes de avión se encarezcan como consecuencia del "leave".

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