Visitas, performances y trato preferente: estos son los privilegios de los presos del procés

Algunos funcionarios de prisiones que no comulgan con el ideario secesionista temen sufrir represalias o ser señalados por otros compañeros

Visitas, performances y trato preferente: estos son los privilegios de los presos del procés

 

Lorena Fernández
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Tiempo de lectura: 3'Actualizado 11 sep 2019

Los funcionarios de prisiones y los presos del procés comparten muchas horas juntos en las cárceles catalanas de Lledoners, Puig de las Basses y Mas de Enric. Para los primeros, la Generalitat facilita una estancia mucho más cómoda que en las prisiones madrileñas en las que estuvieron durante el juicio por el 1 de octubre. Para los segundos, hay miedo a represalias o a ser señalados por quienes comulgan con la causa independentista tanto dentro como fuera de prisión.

Así lo han revelado fuentes penitenciarias a COPE, que prefieren guardar el anonimato, que no se les ponga ni voz ni cara ante el temor de ser identificados por otros compañeros que sí están encantados con la presencia de los exconsejeros catalanes en las cárceles donde trabajan. No es el único miedo con el que muchos funcionarios acuden a diario a su puesto. Las entradas y salidas son observadas por afines a la causa separatista que se congregan muchos días a las puertas de las cárceles. Conocen sus movimientos, los coches que utilizan y hay miedo a que se 'tome nota' de ello o incluso los graben y difundan sus caras en los entornos más exaltados. Hace años, la Generalitat distribuyó un libro con una serie de recomendaciones de autoprotección básicas pero admiten que de poco sirve si ahora mismo cualquiera que se coloque a las puertas de las cárceles conocen sus rutinas. Muchos funcionarios han pedido a la consejería de Interior catalana que faciliten matrículas protegidas al personal penitenciario para que sus coches particulares no puedan ser identificados. De momento, no hay ningún movimiento de las autoridades en este sentido.

Y es que las concentraciones, manifestaciones o distintos actos a las puertas o en el perímetro de las cárceles de Lledoners, en Barcelona o de Puig de les Basses, en Figueras son constantes, habituales y el mayor quebradero de cabeza para los funcionarios de prisiones. Las performance son de todo tipo: desde coger una grúa para subir a gente que hace fotos al patio a escenas al aire libre en el parking del centro penitenciario de la cárcel gerundense. O también una tractorada camino de la prisión de Mas de Enric. Creen que la Generalitat en este caso mira para otro lado, consiente con este entorno, mientras que si hubiera sido con otros presos hubieran tomado medidas para frenarlo. El entorno de los políticos presos siempre ha mantenido que las manifestaciones son festivas aunque sí que se han detectado a personas exaltadas.

LA VIDA DE LOS EXCONSEJEROS EN LA CÁRCEL 

Los nueve presos del procès se distribuyen en tres cárceles catalanas. La mayoría, todos hombres, están en la de Lledoners, en Barcelona. Allí están como internos el ex vicepresidente de la Generalitat, Oriol Junqueras o también Jordi Cuixart, Jordi Sánchez, Jordi Turull, Joaquim Forn, Raül Romeva y Josep Rull. Por su parte la que fue presidenta del Parlamento catalán, Carme Forcadell está en la de Mas de Enric, en Tarragona. La otra mujer que ocupó un cargo destacado en el ejecutivo de Puigdemont, Dolors Bassa -fue su consejera de Trabajo- está interna en el centro de Puig de les Basses, en Figueras, Gerona.

¿Y cómo es su vida en estas cárceles catalanas? Las mismas fuentes nos cuentan a COPE que son internos en régimen ordinario cuyo trato es correcto pero que disfrutan de una serie de privilegios. Por ejemplo, han tenido la precaución de que los compañeros de módulo sean poco conflictivos, sin delitos de sangre. Aunque la prebenda más llamativa con respecto a otros presos es que reciben un trato preferente en cuanto a las comunicaciones o visitas que reciben. Para ello, utilizan la vía de 'las visitas institucionales' para tener más que cualquier otro interno. Esas visitas se disfrazan o se camuflan como 'visitas de autoridades'. Se ha llegado a dar el caso de que algún preso ha recibido hasta veinte en un mismo día. Son mayores que las que contempla el régimen penitenciario y hay algún interno que se pregunta con cierta sorna que si a sus compañeros de cárcel los visitan cargos políticos, ellos también deberían tener el derecho de encuentros, por ejemplo, con el alcalde de su pueblo. Al fin y al cabo también se enmarcarían en esas 'visitas de autoridades'.

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