Testamentos por videoconferencia

Sólo hace falta la autorización del Gobierno

Hacer testamento por videoconferencia

Hacer testamento por videoconferencia

Patricia Rosety
@patriciarosety

Jefa de Tribunales

Tiempo de lectura: 2'Actualizado 10:10

Han muerto muchas personas, pero muchas, en esta pandemia del COVID-19, con nombre y apellidos, con cara y rostro. No es simple estadística, no son números. Y son muchas las consultas que reciben los notarios sobre la posibilidad de hacer un testamento en este tiempo de alarma. Personas mayores, o de cualquier edad con algún tipo de enfermedad, llaman y se interesan. Enfermos con tratamiento de quimioterapia o sanitarios en cuarentena, son algunos de los casos. Están confinados y no pueden ir a las notarías, que están abiertas, con cita previa, para servicios urgentes. Sólo urgentes.

Estas personas tienen otra posibilidad de hacer testamento, como es el ológrafo, que puede escribir la misma persona, de puño y letra, sin tachaduras, o que estén salvadas, que exprese que su voluntad de forma concreta, señalando lugar y fecha, y firmado. También el testamento en caso de epidemia que contempla el Código Civil en su artículo 701 y que, de forma oral, permite que se otorgue con tres testigos mayores de edad. Los dos sin la intervención del notario. El problema es que pueden ser nulos por la forma o por un contenido que no sea legal, nos explica José Corral, portavoz del Consejo General del Notariado.

Ahora, en este tiempo de coronavirus, hay una posibilidad que sólo necesita la autorización del Gobierno, y es que se puedan hacer los testamentos desde casa por videoconferencia, a través del teléfono móvil, tableta u ordenador. Todo está preparado a la espera de que el Consejo de Ministros lo apruebe. José Corral explica a COPE que se haría a través de la plataforma electrónica notarial (www.portalnotarial.es), de la misma manera que si se estuviese en la notaría.

Una vez dentro de la plataforma, cuenta Corral, la persona elige al notario y se pone en contacto con él. El notario identificaría a la persona, comprobaría su capacidad, escucharía su voluntad y la redactaría conforme a la ley tras explicarle lo que es legal y lo que no lo es. Una vez redactado se lo leería, el testador prestaría su consentimiento y firmaría. La firma es electrónica y si no la tiene el notario le enviaría la clave privada al móvil por SMS, algo similar a las transferencias de los bancos. Es lo mismo que en la notaría pero por videoconferencia, manifiesta el portavoz del Consejo del Notariado. José Corral insiste en que es un sistema seguro ante esta urgente necesidad social.

Durante este tiempo de alarma ha habido algún caso de testamento ológrafo. El Vicepresidente del Consejo del Notariado y Decano de los notarios de Andalucía, José Lledó, ayudó a un enfermo a redactar un testamento de puño y letra. Una persona enferma y con una angustia tremenda llamó a su notaría. Estaba en el hospital. Creía que se podía morir y le urgía hacer un testamento. La situación familiar era peculiar, nos cuenta José Lledó. En esa situación no era aconsejable buscar testigos y lo más sencillo era el testamento ológrafo. Intentó pagarle, pero el notario no le cobró nada. La satisfacción de haberle ayudado y la tranquilidad con la que se quedó el testador fue suficiente pago, dice Lledó. Nunca volvió a saber nada de esa persona.

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