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ELECCIONES MADRID PP (Análisis)

Ayuso y Casado, dominar el centroderecha en Madrid para derrotar a Sánchez

En el ecuador de la campaña y tras el choque de la izquierda con Vox, el PP se juega mucho en las elecciones madrileñas, donde la candidata a la reelección, Isabel Díaz Ayuso, busca dominar el centroderecha y gobernar en solitario para demostrar que el único camino para que los populares derroten a Pedro Sánchez es acabar con la fragmentación de su espacio político. ,Que nadie convoca unas elecciones para perderlas es prácticamente un lugar común, pero el 4 de m

Agencia EFE

Tiempo de lectura: 3'Actualizado 12:39

María López

En el ecuador de la campaña y tras el choque de la izquierda con Vox, el PP se juega mucho en las elecciones madrileñas, donde la candidata a la reelección, Isabel Díaz Ayuso, busca dominar el centroderecha y gobernar en solitario para demostrar que el único camino para que los populares derroten a Pedro Sánchez es acabar con la fragmentación de su espacio político.

Que nadie convoca unas elecciones para perderlas es prácticamente un lugar común, pero el 4 de mayo Ayuso no busca únicamente una victoria -no exenta de riesgo si no le permite gobernar- sino provocar un cambio de ciclo que impulse al líder de su partido, Pablo Casado, a La Moncloa.

Tres son sus metas: vencer a un adversario que no se presenta a las elecciones, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez; acabar con su exsocio, Ciudadanos, y cortar las alas a su competidor por la derecha, Vox.

En el ecuador de la campaña, se enfrenta al reto del cordón sanitario que la izquierda quiere desplegar contra Vox.

A LA MADRILEÑA, PERO NECESITANDO A VOX

Ayuso ha marcado en campaña un perfil propio, ha presumido de su polémica gestión de la pandemia y ha puesto su marca por encima de las siglas del PP. A la madrileña.

Con un discurso duro, presenta las elecciones como un plebiscito: Ayuso o Sánchez. Comunismo o libertad, Caracas o Madrid. En 2023, cuando los madrileños vuelvan a votar, quiere capitalizar en solitario sus políticas.

Como su meta es no necesitar a nadie, esquiva las preguntas acerca de un pacto con Vox, y se limita a decir que quiere un Gobierno monocolor, al mismo tiempo que allana un pacto que según todos los sondeos es imprescindible.

No ha vetado a los de Santiago Abascal por poner en duda las amenazas de muerte al candidato de Unidas Podemos, Pablo Iglesias, y reprocha que Ciudadanos ahora mire mal a Vox.

"Ojalá no necesite a nadie (para gobernar) porque no tengo favoritos", afirmó en una entrevista con la Agencia Efe, sin establecer diferencias entre uno y otro. Una enmienda al no de Casado a Santiago Abascal.

¿LANZADERA A LA MONCLOA?

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Pablo Casado también se juega mucho en la cita electoral madrileña, que respaldó. Busca que el 4M sea su trampolín a La Moncloa, aunque en campaña, al contrario que en Cataluña, ha cedido todo el protagonismo a la presidenta madrileña.

Lejos quedan las elecciones de 2019, cuando se volcó con sus dos apuestas personales, José Luis Martínez-Almeida, actual alcalde de Madrid, y la propia Ayuso. Los liderazgos de ambos han crecido hasta mirar ya cara a cara a su jefe de filas y a menudo concentran mayor atención mediática.

A nivel nacional, los votantes del PP suspenden a Casado con un 4,7 en la última encuesta del CIS, mientras en Madrid Ayuso ronda el sobresaliente de los suyos con un 8,7, la misma calificación que le dan los seguidores de Vox, que la prefieren a su candidata, Rocío Monasterio.

Ayuso niega que busque competir con Casado. Somos lo mismo, afirmó en una entrevista con la Agencia Efe.

El PELIGRO DE MORIR DE ÉXITO

Nadie convoca para perder, pero abrir las urnas siempre entraña riesgo. Artur Mas, Susana Díaz o Theresa May saben que un adelanto puede salir mal.

El PP cree que parte con ventaja tras la fallida moción de censura de PSOE y Ciudadanos en la Región de Murcia, pero cuando los madrileños voten habrán pasado 54 días desde entonces.

Enfrente la izquierda se ha rearmado como un bloque cada vez más compacto y Pablo Iglesias (Unidas Podemos) quiere contribuir a dar la vuelta a los pronósticos.

Ayuso debe enfrentarse al vuelco que la izquierda pretende dar a la segunda parte de la campaña, retomando la idea del cordón sanitario a Vox. Para PSOE, Más Madrid y Unidas Podemos la elección es entre fascismo y democracia.

Con todo, el principal peligro es morir de éxito y que Ciudadanos no logre el 5 % que marca la entrada en la Asamblea de Madrid, pero retenga suficiente voto como para hacer un roto que impida gobernar. Ninguna encuesta baraja ya que Vox se quede sin representación.

Una derrota en Madrid pondría en jaque tanto a Ayuso, como a Casado, pero un Gobierno del PP es el escenario más probable.

¿EL MODELO AYUSO SE PUEDE EXPORTAR A ESPAÑA?

Madrid es España dentro de España, dijo Ayuso. Sin embargo, Madrid no es España. Otra de las incógnitas del 4 de mayo es el impacto real de los comicios madrileños en la política nacional.

Casado buscará debilitar al Gobierno de coalición con el resultado de Madrid y usar a su favor el desgaste que provocan las crisis sanitaria y económica. Madrid ya supuso en 2019 un balón de oxígeno tras el peor resultado del PP, que mejoró en la repetición electoral -de 66 a 89 diputados-, debacle de Ciudadanos mediante.

Aun si logran absorber a Cs, cabe preguntarse hasta qué punto Isabel Díaz Ayuso y su atractivo entre los votantes de Vox es un fenómeno, sobre todo, madrileño. Y cómo cambiará la relación con los de Abascal.

El PP quiere anular a sus oponentes y que el desborde que perciben en Madrid se traslade a España. Están preparados, dicen, para ganar en caso de adelanto.

Pero es Sánchez quien maneja los tiempos. Si no convoca antes de lo previsto, los madrileños y los españoles habrán vuelto a las urnas en mayo de 2023, y esa, y no el 4M, será la primera vuelta de las generales.

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