“Vivo como okupa, pero considero que la vivienda es mía porque le he pagado a un chico una cantidad y me dio las llaves. No tengo ningún problema”

El acceso a la vivienda se ha convertido en una misión imposible para miles de ciudadanos que ven cómo los precios suben mientras sus salarios se estancan


Ignacio Juanilla Bernardo

Madrid - Publicado el - Actualizado

3 min lectura

En España, alrededor del 74% de los hogares vive en una vivienda en propiedad, una cifra que, a primera vista, podría sugerir que el problema del acceso a la vivienda es menor. Sin embargo, la realidad es muy diferente para quienes intentan comprar hoy. Los datos oficiales del INE revelan una brecha generacional clara: la gran mayoría de los propietarios actuales superan los 40 años, mientras que el porcentaje de jóvenes con casa propia cae en picado.

La herencia, la única vía de acceso

Para muchos, la única forma de tener un piso en propiedad no es a través del esfuerzo o el ahorro, sino mediante una herencia familiar. Es el caso de un técnico de maquinaria de panadería que, con un sueldo de 1.500 euros, admite que le sería "muy difícil, no creo que pudiese" comprar la vivienda que heredó de su abuela. Una situación similar es la de una administrativa en Barcelona, quien resume la cruda disyuntiva a la que se enfrentó en su momento: "Escoge qué quieres, tener padre o tener un piso".

Vivienda

Sueldos que no dan para ahorrar

Incluso con salarios considerados altos, la compra en solitario es una quimera, especialmente en las grandes capitales. Un consultor tecnológico que gana entre 45.000 y 60.000 euros brutos anuales vive en una propiedad de su mujer y reconoce que él solo no podría adquirirla. "Una persona, por sí misma, sobre todo en grandes capitales, es muy difícil que acceda a la vivienda", explica. Según su testimonio, el poder adquisitivo hoy en día tiene que ser "de dos o incluso tres personas".

Europa Press


Una persona, por sí misma, sobre todo en grandes capitales, es muy difícil que acceda a la vivienda"

El principal obstáculo para la compra es la incapacidad de ahorro, ya que los alquileres consumen una parte desproporcionada de los ingresos. Un camarero que trabaja "más de ocho horas" por 1.300 euros al mes lo resume de forma tajante: "¿Ahorrar? Nada. Trabajas para pagar a otra gente". Mientras, otros se ven forzados a vivir en una habitación por la que pagan 400 euros o, en el caso de un trabajador de la industria farmacéutica, a buscar alternativas de mayor "calidad" por 750 euros al mes porque el mercado "está horrible".

Faltan obreros, no casas

Contrariamente a la creencia popular, el problema no siempre es la falta de inmuebles, sino su ubicación. Muchas de las viviendas vacías que hay en España se encuentran en zonas sin oportunidades laborales o servicios. A esto se suma una crisis en el sector de la construcción: la falta de mano de obra cualificada. Un inversor inmobiliario lo atribuye a las condiciones salariales: "Hace 15 años un paleta cobraba 2.000 pavos, ahora está cobrando 1.200. Prefieren irse a un Mercadona".

Al final, incluso superando el reto de tener un sueldo suficiente, la barrera definitiva para la mayoría es la entrada, el dinero que hay que tener ahorrado y que el banco no financia. Como señala un arquitecto, el desafío estructural ya no es solo la falta de vivienda, "sino poder construir una vivienda a un precio que la gente la pueda comprar". El contexto ha cambiado, y el acceso a la propiedad hoy depende menos del esfuerzo personal que de un golpe de suerte, una ayuda familiar o un salario al alcance de muy pocos.

Este contenido ha sido creado por el equipo editorial con la asistencia de herramientas de IA.