Tres legionarias en el equipo de pentatlón femenino: “Es muy duro física y psicológicamente”

“Sacrificamos mucho tiempo, no vemos a la familia, pero cómo no se van a sentir orgullosos de tres mujeres dándole caña”

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Manuel Ángel Gómez
@manuiza64

Jefe de Internacional de COPE

Tiempo de lectura: 2'Actualizado 08:27

“Son muchos días luchando contra la cabeza, y lo físico”, dice la cabo Raquel Naranjo, canaria, desde 2007 en las Fuerzas Armadas, en las que ingresó a los 18 años. Forma parte del equipo nacional de pentatlón militar femenino que ha ido cosechando triunfos en los últimos tiempos. Cuenta que le dedican “mucho tiempo, nos quita mucha vida social, mucho tiempo de descanso, pero es la única manera de conseguir los resultados que estamos consiguiendo, y creo que estamos contentas con ello, aunque tengamos que sacrificar muchas cosas”. El pentatlón militar consta de cinco disciplinas: tiro de arma larga, pista de aplicaciones -20 obstáculos en 500 metros-, lanzamiento de granada, piscina de obstáculos y un cross de 4 kilómetros. Según la cabo Naranjo, pasan “mucho estrés, es muy duro físicamente, pero más duro psicológicamente”.

Comparten su opinión la cabo Laura Montenegro, nacida en Tarifa, once años como militar y desde 2016 participando en competiciones de pentatlón, y la cabo Laura Ferrero, de León y desde 2004 en el ejército. Dice Montenegro que se ven obligadas a “sacrificar muchas cosas: la vida social, alimentación, descanso, todo”, mientras que Ferrero explica que “hay días que no dan para tantas cosas, se acumula mucha carga día tras día”. Reconocen que pueden compaginarlo con su labor en las Fuerzas Armadas por el apoyo que reciben de sus jefes, que han dejado “que nos dediquemos a esto sin ningún tipo de presión”. Y de sus familias, que -según Montenegro- “aunque sacrificamos mucho tiempo y no les vemos, nos apoyan en todo; como no se van a sentir orgullosos de tres mujeres dándole caña”.

En el tiempo que llevan en el ejército, las tres legionarias han participado en misiones internacionales. La cabo Ferrero -la más veterana- estuvo desplegada en la República Democrática del Congo en 2006, las cabos Montenegro y Naranjo en Afganistán, la primera en 2010 y la segunda en 2013.

El pentatlón es muy exigente, y las tres militares saben que les queda poco tiempo compitiendo. “Todo tiene caducidad en esta vida, nosotras pasamos ya de los 30 años, cada vez vamos para atrás, nos cuesta más recuperar y llegará un momento en el que lo tendremos que dejar”, reconoce la cabo Montenegro. A juicio de la cabo Naranjo, “hay que decidir dar un descanso al cuerpo, está al límite, las lesiones están siempre ahí dando señales; y las familias nos apoyan, pero también hay que entenderles a ellos”.

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