UNIVERSIDAD ROCK (Previsión)

Los primeros licenciados en rock "tocan todas las teclas" para abrirse camino

Rosa Díaz

Agencia EFE

Tiempo de lectura: 3' Actualizado 11:08

Rosa Díaz

Marc Galindo, Manuel Suárez, Jordi Izquierdo y Carlos Aragón, los cuatro primeros licenciados en rock de España, obtuvieron el título el pasado junio y ya han tenido tiempo de comprobar que "para ganarse la vida en el mundo de la música hay que ser multifuncional" y tocar todas las teclas.

En una entrevista con Efe, Marc Galindo, de 26 años, explica que "el rock del siglo XXI no tiene nada que ver con el del siglo XX" y, aunque es admirador de Black Sabbath y lleva la misma melena que el líder de Deep Purple en los setenta, tiene claro que "la manera de desarrollar una carrera musical ha cambiado mucho" desde la época en la que triunfaron sus ídolos.

"Antes había intérpretes, productores, compositores, arreglistas, gerentes, casas discográficas, mánagers y encargados de publicitar los discos. Ahora tienes que saber hacerlo todo tú mismo", ha aclarado Luis Blanco, el director de la Escuela Superior de Música Jam Session de Barcelona, la primera universidad española en el ámbito de Rock, Músicas Urbanas y Nuevas Tendencias.

Marc Galindo ya ha editado su primer disco, "Con un par de cuernos", en el que no sólo se ha encargado de todo lo que tiene que ver con la música, sino también de su difusión a través de las redes sociales.

Además, toca la guitarra con la banda de 'metal' Suddenlash y le acaban de contratar como profesor de la escuela de grado medio Jam Session.

"Lo normal es que un músico el lunes dé clases, el martes componga para publicidad, el miércoles gestione sus derechos de autor, el jueves suba su música en las plataformas digitales, el viernes se forme para estar al día y todavía tenga que encontrar tiempo para componer y para los conciertos", añade Blanco.

Los otros tres miembros de la primera promoción de licenciados en rock confirman esta idea: Manuel Suárez es profesor en dos escuelas, guitarrista de rock y toca con una banda de gipsy jazz; Jordi Izquierdo también da clases en dos escuelas de música, compone música de publicidad y toca en dos bandas, y Carlos Aragón dirige varios combos en Premià de Mar (Barcelona) y tiene una banda de 'punk' en Madrid.

Otra cosa que diferencia a los rockeros del siglo XX de los del XXI es que "ahora están mucho más formados musicalmente" y "el rock ya no se aprende en la calle, sino en las aulas", según Blanco.

En su opinión, "al rock le está pasando ahora lo que le pasó al jazz hace años y lo que pasará al hip hop pronto. El jazz nació en la calle pero ahora todos los intérpretes de jazz saben leer partituras; el rock también nació en la calle, pero ya no se aprende en la calle".

"Las cosas han cambiado mucho -añade-. Ahora, con un toque de clic en el ordenador puedes ver conciertos, escuchar música, leer biografías de músicos y recoger mucha información. Ir a un concierto ya no es el acontecimiento que era antes, ahora hay que ofrecer mucho más que frescura para sorprender, y la formación te permite avanzar y crecer musicalmente mucho más deprisa".

El mito de que se pude triunfar sin formación musical sigue vivo, "pero hay que ser realista -agrega Marc Galindo- porque eso pasa muy pocas veces".

Otra peculiaridad del rockero del siglo XXI es que dispone de una tecnología a su alcance que no tenían sus predecesores, "por lo que los conocimientos requeridos aumentan y la formación se hace todavía más necesaria", según el director de la Universidad.

El centro privado Jam Session imparte estudios universitarios de Rock, Músicas Urbanas y Nuevas Tendencias desde el curso 2014-2015, con 240 créditos anuales.

La primer promoción ha sido de sólo cuatro personas porque el primer año la Universidad tuvo problemas burocráticos que no permitieron abrir la matrícula hasta septiembre y sólo pasaron las pruebas seis alumnos, de los que dos no han completado el ciclo, pero en los siguientes cursos hay una media de 15 alumnos por año, por lo que, poco a poco, los licenciados en rock esperan dejar de ser una 'rara avis'.

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