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"Ex libris" de Matt Madden, un reto artístico sobre el misterio de los cómics
Pilar Martín.
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Pilar Martín.
Al historietista estadounidense Matt Madden le gusta jugar con el lector, pero no al el gato y al ratón, sino a algo más parecido a un reto o desafío en el que propone, como así lo hace en "Ex libris", explorar "el misterio y la magia" de los cómics a través de un relato donde también invoca a Borges o a Italo Calvino.
Tras cosechar el éxito de la crítica y los lectores en 2005 con "99 ejercicios de estilo", Madden (Nueva York, 1968) regresa con esta novela gráfica cuyo origen está en "Si una noche de invierno un viajero", de Italo Calvino, y en la que hay referencias también a algunos de sus autores de cabecera, como lo es Borges, ha reconocido a Efe con motivo de la publicación de este cómic en España (Salamandra Graphic).
Al igual que Calvino, Madden también trata de ensalzar ese placer que da sumergirse en un libro, cómic o cualquier formato de narración escrita.
"En 'Ex libris' vi la oportunidad de poder sugerir un universo imaginario, pero con mucho más en común con la historia del cómic y la literatura. Pero en el cómic hay aún más posibilidades porque sigue siendo bastante joven, solo tenemos ciento y pico años de creación del cómic moderno, y hay mucho más que investigar. En este sentido esta novela gráfica es un homenaje y una apuesta por esa posibilidad", ha explicado.
En concreto, las primeras páginas de esta obra arrancan con un hombre encerrado en una habitación llena de libros, un ser humano que parece estar bajo los efectos del alcohol o cualquier sustancia química y que empieza a seleccionar algunos títulos para dar respuesta a sus problemas existenciales. Un ejercicio existencial apto para todos los públicos, porque lo que en realidad hará el lector es un repaso por la historia de la narración.
"Es un juego delicado porque el desafío ha sido crear un personaje con el que podemos empatizar, pero que a la vez es una especie de 'alter ego' del lector que nos va a acompañar a través de la lectura del libro, porque el personaje literalmente está leyendo. Además, este lector no es fan de los cómics al principio, tiene que ir descubriendo lo que es el cómic y podemos decir que está aprendiendo, porque el cómic no es más que otra forma de narrar historias", ha afirmado.
Precisamente, esta es otra de las ideas que pivotan en la obra, porque Madden ha hecho un ejercicio maestro para explicar desde la metafísica más poética "la manera en cómo los lectores tenemos que aprender que la lectura no es solo comprender las palabras y descifrar dibujos, sino aprender a apreciar el poder de la doble página".
"Es una cosa que pasa al leer cualquier cosa, sea un cómic o un periódico -ha añadido-. Vamos creando nuestra propia realidad y experiencia a través de esas lecturas, y todos tenemos una especie de collage y esa especie de mosaico de autores, esas materias que son las historias de nuestra vida y, en cierta manera, van a influir y construir nuestra identidad".
Y es que, en "Ex libris" Madden es un perfecto falsificador del estilo de Chris Ware, Robert Crumb, Winsor McKay o Rodolphe Töpffer. Porque a través del estilo propio de estos autores este neoyorquino afincado en Filadelfia va construyendo un relato que bebe de la más pura tradición del cuento.
"Corrí el riesgo de llenar el libro con muchas referencias a la historia del cómic y la literatura, como Borges, algo que puede parecer demasiado intelectual, pero a la misma vez intenté inventar y escribir un libro que también funcione a nivel de la trama y del relato, y eso puede ser apasionante", ha confesado.
Admirador del trabajo de autores españoles como Juan Berrio, Rayco Pulido, Ana Galvañ o Javier Olivares, Madden usa también el símbolo de la espiral para ahondar en la sensación de ahogo y desespero de ese lector que busca explicarse su vida a través de la historia del cómic.
Por eso, ha reflexionado, la espiral, porque ésta puede tener muchas referencias: la locura, desorientación, o drogadicción, pero también el hecho de que el camino recto no es el que te lleva al conocimiento.
"Controlador" de todo lo que pasa en sus historias, el autor se ha calificado también como "lento" a la hora de dibujar: "Esto no tiene mucho que ver con el estilo, sino con que me tomo mucho tiempo en dibujar una sola página".



