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Las mujeres artistas han entrado hoy a cuchillo en el Museo del Prado

Ya se sabe que todo lo que cuesta duele. Eso es lo que ha pensado la artista María Gimeno, quien esta tarde ha introducido a las mujeres en el relato oficial de la historia del arte, con una "performance" en el Museo del Prado, que ha tenido al cuchillo como protagonista.,María Gimeno (Zamora, 1970) con su "performance" titulada "Queridas viejas" ha querido integrar a 90 mujeres artistas, desde el siglo XI al XX en el canon creado por el austríaco E.H. Gombr

Agencia EFE

Tiempo de lectura: 2'Actualizado 22:14

Carmen Sigüenza

Ya se sabe que todo lo que cuesta duele. Eso es lo que ha pensado la artista María Gimeno, quien esta tarde ha introducido a las mujeres en el relato oficial de la historia del arte, con una "performance" en el Museo del Prado, que ha tenido al cuchillo como protagonista.

María Gimeno (Zamora, 1970) con su "performance" titulada "Queridas viejas" ha querido integrar a 90 mujeres artistas, desde el siglo XI al XX en el canon creado por el austríaco E.H. Gombrich en su manual "La Historia del arte", escrito en 1950, un libro con el que han estudiado diferentes generaciones en todo el mundo y donde solo hay una mujer, la alemana Käthe Kollwitz.

Y para ello, la artista ha utilizado un cuchillo de cocina para hacer cortes en las páginas de este canónico libro e introducir a las artistas, sin quitar a ningún hombre, sino completando y engordando el libro.

"He elegido un lenguaje performativo y hay una herramienta fundamental, que es un cuchillo de mi cocina, porque me parece que hay que sanar mediante la herida. Hay que cortar el relato y hacer los huecos que le faltan, y esos huecos duelen, y hay que hacerlo con un cuchillo. No quito ninguna página, solo sumo, no resto", explica a Efe la artista, minutos antes de su intervención ante un auditorio lleno.

Esta "performance", que Gimeno ha realizado en 16 ocasiones anteriores, adquiere hoy un doble valor simbólico al haber sido realizada en el Museo del Prado, que "representa también el relato oficial", como señala esta artista, al tiempo que añade que adquiere "doble significado, porque en el Prado, en sus 200 años, solo se han hechos dos exposiciones de mujeres y tan solo hay cinco en su colección".

"He elegido la Historia del Arte de Gombrich (de casi 700 páginas), porque representa el arte con A mayúscula y es el lugar donde las mujeres no están", argumenta Gimeno.

"Es un libro con el que yo estudié -continúa-. Es fantástico, pero cuando lo leí no me di cuenta de que no había mujeres artistas, que no había ningún referente que justificase mi deseo de ser artista. Después fue un shock, porque lo consideré como una traición, y decidí que tenía que ser yo la que metiese a las mujeres que no estaban".

Esta intervención de Gimeno en el Prado es un complemento de la gran exposición "Sofonisba Anguissola y Lavinia Fontana, Historia de dos pintoras", que se celebra en el Museo del Prado, como uno de los platos fuertes de la celebración de su bicentenario.

Gimeno tiene en esta misma exposición una intervención, al final del recorrido, con el título "Habitando ausencias", con sendos bordados de los autorretratos, al revés, de Anguissola y Fontana, además de un gran "Timeline" con un diagrama con el nombre de cientos de artistas, entre los que hay 78 mujeres.

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