COPE descubre a Julián, el monologuista hostelero

Escucha el monólogo que te muestra la cara más simple y amable de la vida, la más divertida. Ponle sentido del humor.

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Tiempo de lectura: 2'Actualizado 17:56

Julián trabaja en el mundo de la gastronomía, en Madrid, y gracias a sus comentarios ocurrentes, brillantes y oportunos, ameniza la comida a sus clientes.¿El secreto?: Sus historietas laborales contadas de manera humorística. Al parecer, donde mejor se siente es currando de camarero, así puede compartir esta afición con compañeros y consumidores. Está cómodo con ellos y, por ello, los menciona constántemente. Según afirma este, los tiene de todas las formas y colores, lo que hace brillar aún más su figura como artista.

"Un día cualquiera", con esta frase comenzaba su discurso en el estudio, inspirado en Don Antonio Vera. Y proseguía cantando la famosa melodía de los años ochente de Nacha Pop, "La chica de ayer", que incorporaba la misma oración en su estribillo. Pero aquella referencia no queda ahí, el cómico adorna estos recitales con imitaciones como la del cineasta Santiago Segura o la del presentador, ya fallecido, Félix Rodríguez de la Fuente.

La ducha, los gatos o sus vecinas, por ejemplo, son sus principales fuentes de inspiración. A su vez, la postura que adopta frente al público y las cámaras nos hace recordar al conocidísimo Chiquito de la Calzada, que murió hace dos años. Y, encogido de hombros, con voz aguda y moviéndose de un lado a otro como una campana, consigue sacar las mejores sonrisas del público, lo que hace difícil que no se escuche alguna que otra carcajada.

Y acaba sus últimos bloques del monólogo haciendo hincapié constante en que la vida del hostelero es un continuo jet lag. Compara los vaivenes con los que gira en torno su sector con los viajes en avión y todos sus inconvenientes. De todas formas, si queremos que el lado más sombrío y oscuro de la vida se convierta en su cara más simple y amable, no hay más que sentarnos en la mesa, levantar la mano y llamar al camarero o, en este caso, a Julián García, el hostelero monologuista, merecerá la pena.

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