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CINE MEDIOAMBIENTE

Gabriel Velázquez defiende en 'Zaniki' la supervivencia de la tradición rural

El director charro Gabriel Velázquez estrenará el próximo lunes en Madrid su nueva película, 'Zaniki', un documento sobre la supervivencia de la tradición a través de un hombre de campo que "habla con el agua y escucha la tierra".,Velázquez ha conseguido ya la aprobación del público y varios premios de la crítica con las sucesivas presentaciones de su sexto largometraje, "un homenaje a los valores musicales y culturales de Salamanca", que ahora se enfrenta al desafío de la

Agencia EFE

Tiempo de lectura: 2'Actualizado 18:27

El director charro Gabriel Velázquez estrenará el próximo lunes en Madrid su nueva película, 'Zaniki', un documento sobre la supervivencia de la tradición a través de un hombre de campo que "habla con el agua y escucha la tierra".

Velázquez ha conseguido ya la aprobación del público y varios premios de la crítica con las sucesivas presentaciones de su sexto largometraje, "un homenaje a los valores musicales y culturales de Salamanca", que ahora se enfrenta al desafío de las salas comerciales a partir del próximo 18 de marzo.

Para ello, ha contado con los miembros de la familia Mayalde, que integran el grupo de música tradicional del mismo nombre y "viven por y para el campo".

Eusebio Mayalde, principal protagonista del relato, es "un personaje en el que llevaba años interesado" pues, nada más conocerle, "empezó hacer música con una cuerda y un palo" y ése fue, para Velázquez, un momento de "plena filosofía de vida".

Este músico interpreta a un hombre que ve en su nieto Beltrán, al que apoda Zaniki, el "sucesor perfecto para su gran legado espiritual" y por ello siente la necesidad de enseñarle la conexión con la naturaleza y la experiencia de "sentir la tradición desde dentro".

El nombre de Zaniki "es una manera cariñosa de llamar a los niños en el País Vasco", ha asegurado el director, quien también lo ve "como símbolo de iniciación, de transmisión" de la cultura rural "y además, de pequeño, el niño lloraba con la i".

Sin embargo, la película "no tiene la forma de un documental sino que los protagonistas se interpretan a sí mismos".

La película ha sido rodada en diferentes ubicaciones de la provincia de Salamanca, con fotografía de Manuel García, habitual colaborador del director.

"Siempre me han gustado las localizaciones con grandes paisajes y, en esta ocasión, hemos tenido la suerte de que el propio protagonista viva en plena naturaleza", ha apuntado Velázquez, quien afirma no estar dispuesto a dejar que estos paisajes "sean destruidos por culpa del cambio climático".

"Mi película es un retrato íntimo de la naturaleza" , concluye este director que además se define a sí mismo como "muy campero".

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