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CINE DOCUMENTAL (Entrevista)

El film "Flow" muestra las vidas paralelas en las orillas del Ganges y Biobío

El director chileno Nicolás Molina presenta esta semana en el festival DocsBarcelona su segundo largometraje, "Flow", una película que refleja las similitudes de las vidas de las personas que habitan en las orillas de los ríos Ganges (India) y Biobío (Chile), tan distantes geográficamente.,En una entrevista con Efe, Molina ha explicado que "la película se fue 'armando'" a medida que el cineasta y su mujer, la sonidista del filme, fueron encontrando los lugare

Agencia EFE

Tiempo de lectura: 3'Actualizado 12:37

Jose Oliva

El director chileno Nicolás Molina presenta esta semana en el festival DocsBarcelona su segundo largometraje, "Flow", una película que refleja las similitudes de las vidas de las personas que habitan en las orillas de los ríos Ganges (India) y Biobío (Chile), tan distantes geográficamente.

En una entrevista con Efe, Molina ha explicado que "la película se fue 'armando'" a medida que el cineasta y su mujer, la sonidista del filme, fueron encontrando los lugares de rodaje durante un viaje a la India.

"Es pues una película espontánea", ha señalado Molina, tras confesar que al finalizar su primera película, "Los castores", se quedó "seco" de ideas.

Se embarcaron en un viaje desintoxicador por la India hasta que llegaron al Himalaya: "Allí pensamos que estábamos en los Andes, con un fenotipo similar de gente, la ganadería, la agricultura, la manera en que deambulaban los pobladores. Fue como un viaje de vuelta a Chile".

El objetivo de la filmación era "mostrar de qué manera el río determina el comportamiento humano".

Tanto en el Ganges como en el Biobío, el planteamiento es el mismo: la cámara parte de la cabacera del río y conforme se ensancha se va incrementando la presencia humana, mucho más presente en el caso indio.

Cuando habla de dificultades, Nicolás Molina (1985) recuerda los problemas que encontraron en el rodaje en la India, con "un viaje más largo y con poco dinero, la barrera del lenguaje, pero lo peor fueron las diarreas a causa de la alimentación, aunque el propósito de la película era tan fuerte que nunca paramos de grabar".

En Chile, lo más complicado fue encontrar el primer asentamiento humano en una zona donde actúan los recolectores de piñones de la araucaria, el árbol sagrado de los mapuches.

"Encontrar esos pobladores fue impresionante, porque no creía que había ese nivel de precariedad, rusticidad, en contraste con la India, donde hallar el mismo fenómeno nos llevó dos semanas tras llegar", señala el director chileno.

Recuerda Molina con angustia otra dificultad, "el infierno del calor en India", hasta el punto de que al hacer escala en Barcelona después del rodaje, "la ciudad parecía un paraíso".

Sobre el planteamiento del filme, Molina explica que la idea fue siempre "fusionar los dos ríos, más que hacer un paralelismo, generar un único río, que el espectador no supiera dónde estaba".

De hecho, en unas escenas de "Flow" aparecen unos pehuenches, pueblo indígena integrado en la cultura mapuche que no hablan español, que desorienta aún más al espectador porque no sabe si está en Chile o en India.

Explota el director la naturalidad de las personas que aparecen ante la cámara. "Es el estilo que me gusta, que se vincula al documental de observación, a que se olviden de que está ahí la cámara, y cuando ocurre el milagro entonces todo comienza a fluir".

Para esta estrategia, añade Molina, "lo mejor es hablar y moverse lo menos posible".

"Flow" destila la metáfora del agua como "motor de vida" y el propio director recuerda que "la mayoría de las civilizaciones primigenias se establecieron al lado de un río, porque el agua es vital para nosotros, pero además el movimiento del río evoca también al cine".

El río, convertido como en "enorme travelling" es, según el director, "un buen lugar para observar, sobre todo, el Ganges, que discurre lento por su cuenca".

En algún momento el movimiento de la cámara no procede del río sino de dentro del ferrocarril, fundamental en India y, como en un juego de espejos, "entonces se ve el río desde el tren".

Tras comprobar que tanto los indios como los chilenos se divierten "a su manera" bailando en la discoteca, casi en la última secuencia de "Flow" toma protagonismo el paisaje y el sonido de las gaviotas, "como si fuera una sinfonía animal en un atardecer muy lindo".

Aprovechando su estancia en el DocsBarcelona, Nicolás Molina mantendrá contactos en la sección de industria del festival para encontrar coproducción o agentes de distribución de su próximo filme, "Idaho", que ya ha filmado.

En "Idaho" Molina se centra en un gaucho de la Patagonia, pastor de ovejas, que como muchos otros gauchos marcha a trabajar al medio oeste de Estados Unidos, donde es compleja la crianza de ovejas por el frío y la soledad.

La cámara de Molina muestra las dificultades que se encuentran estos gauchos en la temporada ovejera: "la barrera del idioma, la sobreexplotación laboral, la existencia de depredadores que no hay en Chile como pumas, coyotes y osos".

El director chileno muestra asimismo "la relación estrecha de los gauchos con el western, coleccionan películas de John Wayne y tienen un sueño del oeste americano, a pesar de que son casi esclavos". EFE.

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