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En 'La Noche'

Okupas en su propia casa

Paco y Luci fueron desahuciados en 2011 por no pagar un préstamo. La PAH les animó a volver a la que siempre había sido su casa (ahora propiedad del banco). Hoy, la vivienda está a la venta y ellos siguen allí instalados.

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Paco y Luci tienen 65 y 62 años. Son vecinos de Astillero, en Cantabria. Llevan toda una vida juntos, ellos y sus cuatro hijos (dos de ellos con una minusvalía del 65 por ciento). Siempre han vivido de forma humilde, sin lujos pero bien... y felices. Siempre han vivido en una casa que ella, Luci, heredó de la familia. Pero la historia de esta familia se truncó cuando llegó la crisis.

Paco Cañizo (hoy jubilado) era autónomo, trabajaba para grandes constructoras y las cosas le iban realmente bien. Tanto que en 2006 decidió embarcarse en la compra de una segunda retroexcavadora para el negocio. Pidió un préstamo a Caja Cantabria (hoy integrada en Liberbank) y todo fueron facilidades: les dieron un crédito para pagar la máquina y para avalar a una de sus hijas en la compra de una casa; en total, 144.000 euros... y no les dieron más dinero porque ellos no quisieron pedirlo. Hasta ahí todo bien, pero en 2007 llega la inesperada crisis, Paco deja de tener el volumen de trabajo que tenía hasta entonces y llegan los problemas para pagar el préstamo. Iban pagando cuotas a duras penas (algunas mensualidades se quedaron sin abonar), hasta que en 2011 el banco dice “basta”: Paco y Luci se tuvieron que ir de su casa porque se la había quedado el banco. Hoy son okupas en su propio hogar.

“En 2011 el banco nos desahució, nos fuimos de casa, no nos quedó más remedio que irnos a vivir de alquiler a otro piso y llevamos los muebles a la nave de un amigo”, relata Paco Cañizo en una entrevista en 'La Noche de COPE', que explica, además, que unos años después, “la Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH) comenzó a funcionar en Santander y nos dijeron si estaríamos dispuestos a volver a nuestra casa”. “El piso llevaba dos años cerrado y no rompimos nada, entramos con una llave que tenía mi mujer, fuimos colocando nuestros muebles, dimos de alta la luz y llevamos cuatro años viviendo como okupas en nuestra propia casa”, cuenta Paco.

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