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Polonia, 25 años después

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Hoy se cumplen veinticinco años del triunfo electoral del Comité Ciudadano Solidaridad en las elecciones polacas de 1989. Todo había comenzado en los astilleros de Gdansk en agosto de 1980 cuando un electricista que había sido despedido en 1976, Lech Walesa, se puso al frente del incipiente movimiento obrero que se estaba gestando junto a Tadeusz Mazowiecki y con la ayuda de un periódico clandestino que se llamaba Solidarnosc. Después de nueve años de resistencia sin cuartel, los ciudadanos polacos confiaban la responsabilidad de la transformación democrática del Estado comunista polaco a los hombres de Solidaridad. Este sindicato nacido para defender los derechos de los trabajadores resistió a la represión comunista, a la ley marcial y a los intentos de invasión soviética. Arraigados en su profunda tradición cristiana, las gentes de Solidaridad jamás cayeron en la tentación de la violencia ni aceptaron la clandestinidad. Operaron a la luz del día, sin subterfugios y sin esconder que su lucha era por la libertad de todo el pueblo polaco. La historia de la resistencia polaca frente a los totalitarismos es uno de los episodios más heroicos de la historia contemporánea de Europa. No se trata de mirar con nostalgia al pasado, pero dado que la Unión europea anda escasa de referentes, no estaría de más que incorporara a su proyecto las lecciones de quienes llegaron a perder su vida luchando, como David contra Goliat, por la verdad de lo humano frente a la mentira de la ideología totalitaria.

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