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TOROS | 10ª Feria de Abril

Padilla, un dios

Juan José Padilla dio este sábado una vuelta al ruedo tras finiquitar a su primer toro, y le cortó la oreja a su segundo después de realizar lo mejor de la tarde. El Fandi fue ovacionado tras la lidia del sexto toro mientras Manuel Díaz El Cordobés, irreconocible, fue silenciado.
Juan José Padilla con la oreja obtenida este sábado en...
Juan José Padilla con la oreja obtenida este sábado en Sevilla. ARJONA

De nuevo convirtió su  “fuerza” en toreo. Saturó la tarde de entusiasmo e inundó la plaza de alegría. La faena al quinto de Torrestrella, medida, pausada y, en ocasiones, de compleja y esforzada ejecución,  aunque más que brillante impactante, fue como un puñetazo de energía transmitida a los tendidos.  Padilla, todo un dios. La gente le espera, le quiere y le aclama  lo bueno y lo malo. El jerezano se echó la tarde a la espalda con una ambición fuera de toda duda y una profesionalidad apabullante. Puede estar mejor o peor, pero lo da todo y más en la plaza, Allí o aquí, da igual. Hoy en la Maestranza buscó el triunfo y, a su manera, lo encontró.Ya digo, la tarde ha sido suya. La de mejor entrada de esta atípica feria que mañana termina. Los tendidos casi se llenaron de un público diferente ávido de sensaciones, deseoso de divertirse y jalear a quienes mejor comunican lo que abajo hacen. Hoy sólo dos lo hicieron, Padilla y Fandi, porque el más proclive a hacer gozar a su gente estuvo ausente. Chusco y vulgar. Irreconocible Manuel Díaz El Cordobés.Padilla se fue a portagayola  en el segundo de la  tarde, un toro  muy justo de fuerza y rajado en el epílogo de la lidia. Juan José estuvo variado con el capote  y fácil y sin apreturas en su habitual tercio de banderillas. Se hincó de rodillas para comenzar una faena que se quedó en el detalle de algún que otro pase suelto con gusto. Pinchó antes de dejar enterrado el acero y… hasta le pidieron la oreja. Él, por su cuenta, se marcó la vuelta al ruedo.Sin embargo, con el noble y pujante quinto toreó a la verónica de manera notable. Lo hizo con verdad hasta los medios, meció el capote con ritmo y cadencia, y esto le llegó a la gente de manera inmediata. Mejoró en banderillas clavando sin demasiada espectacularidad, y se quedó muy quieto, atornillado en la arena, para prologar faena con ayudados por alto. Su toreo fluyó sin aparente esfuerzo mostrando argumentos algo más  sólidos y convincentes. Con su concepto atractivo y clarividente ejecutó un trasteo a derecha e izquierda, hilvanado  en ocasiones, desajustado en otras, pero todo hecho con valor y sensibilidad. Su disposición creó esa sólida red con la que atrapó a un público entregado a la causa que, tras las ajustadas manoletinas y enterrar el acero, le pidió casi unánime la oreja.El Fandi volvió a dar su verdadera dimensión en la espectacularidad de clavar banderillas. En eso es único. No tanto en la hora de dejar los palos, a veces, a toro pasado. Mejor en el sexto que en el tercero. Con éste su primer toro estuvo dubitativo en una faena de muleta de trazos correctos pero anodinos en su contenido. Tras la estocada le ovacionaron.E igual le aplaudieron tras finiquitar al  noble y bonito burraco lidiado en sexto  lugar. Su toreo de capote lució con despaciosidad en las verónicas de recibo. Fue lo mejor de David, que después dejó sin picar al noble toro para lucirse con los palitroques y enfrascarse en una  faena  sin fundamento y de escaso interés.Y de  Manuel Díaz El Cordobés, no se puede decir que estuvo vulgar, embarullado y verbenero. No. No se puede decir porque ni siquiera se ubicó. Y con esto está todo dicho. Lo que además  de breve resultará gratificante para usted, amigo lector. FICHA DEL FESTEJO Sevilla, sábado 10 de mayo de 2014. 10ª de Feria. Más de tres cuartos de plaza. Toros de Torrestrella, muy bien presentados, nobles y desiguales en su juego. Mejores quinto y sexto. El Cordobés, silencio y silencio. Juan José Padilla, vuelta y oreja. El Fandi, silencio y ovación. Incidencias: Al final del paseíllo se guardó un minuto de silencio por la muerte del torero sevillano Antonio Codeseda. Padilla, un dios

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