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J.L. Restán | Línea Editorial

Podemos y el proceso catalán

 En la maraña del proceso catalán no debemos perder de vista el papel desestabilizador que está jugando la formación liderada por Pablo Iglesias. Podemos no es un invitado de piedra, ni sus ideas mutantes son solo meros cantos de sirena que alentan la inestabilidad del sistema político. La ambigüedad calculada en las declaraciones públicas responde a una estrategia para mantener sus posiciones en Cataluña y generar sinergias en la izquierda para alcanzar su verdadero objetivo: sacar al PP del Gobierno y enterrar la democracia del 78. Ha sido significativo lo que Iglesias dijo en santa Coloma de Gramanet, durante la celebración de la Diada, cuando reclamó una Cataluña libre y soberana. Y también su intento de poner a Rajoy en el punto de mira cuando afirmó la falacia de que es el PP el único que niega la soberanía de Cataluña.

Más allá del enredo calculado sobre si apoyan o no el primero de octubre, un enredo que genera desconcierto, lo que hay que tener en cuenta es la estrategia de Podemos para sacar tajada de este momento dramático de la vida nacional. En vez de defender la legalidad vigente y las actuaciones del Estado de Derecho como expresión de dignidad democrática, a Podemos le interesa moverse en el pantano de un proceso revolucionario, por ejemplo el catalán, para demoler las instituciones.  Conviene no llamarse a engaño. 

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