SANTORAL 31 MAYO

La Visitación de la Virgen: la visita de Dios a los hombres y el Magníficat

La Visitación de la Virgen a su prima Santa Isabel tras la Anunciación da lugar a una de las oraciones más bellas de la Virgen: el Magníficat

La Visitación está en el calendario entre la Anunciación y la Natividad de San Juan

La Visitación está en el calendario entre la Anunciación y la Natividad de San Juan 

Jesús Luis Sacristán

Tiempo de lectura: 2'Actualizado 31 may 2019

En estos momentos finales de la Pascua resuena la Voz del Pastor que dice a los Once “Id y haced discípulos a todos”. Con ellos, va una serie de indicaciones y signos que les acompañarán para ir a todas las personas que se sientan necesitadas. Hoy es la Visitación de la Virgen a su prima Santa Isabel. Es San Lucas el que nos narra en el Evangelio cómo María se puso en camino y fue aprisa a la montaña, entrando en casa de Zacarías, donde saludó a su prima Isabel.

En cuanto llegó salto la criatura de gozo en el seno de Isabel ¡Bendita tú entre las mujeres y bendito el Fruto de tu vientre! ¿Quién soy yo para que me visite la Madre de mi Señor? En cuanto tu saludo llegó a mis oídos, saltó la criatura en mi vientre. María responde a la alabanza de su prima con el cántico al Señor, el Magníficat: 

"Mi alma engrandece al Señor. Se alegra mi espíritu en Dios mi Salvador. Porque ha mirado mi humildad."El Poderoso ha hecho obras grandes por mí. Su Nombre es Santo y su misericordia llega a sus fieles de generación en generación. Él dispersa a los soberbios de corazón y engrandece a los humildes. Se acordó de su misericordia y su fidelidad en favor de Abrahán y su descendencia para siempre". 

La Virgen acompaña a Isabel unos tres meses, fecha en la que se cumple el momento del alumbramiento y nace el Bautista.

La Festividad de la Visitación es introducida por San Buenaventura. Ya que los franciscanos son una orden mendicante y, por lo tanto, itinerante, entronca bien esta celebración que se extendería después a toda la Iglesia Universal. En sus inicios, se fijó el 2 de julio, cercana la festividad de Santa Isabel, pero después se fijó el último sábado de mayo. Y por fin, el día 31. Se quitó del mes de julio, porque en su ubicación actual se adapta a la cronología de estar entre la Anunciación y la Natividad de San Juan, entre cuyos misterios tuvo lugar la Visitación.

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