San Alonso Rodríguez

Humilde portero de un convento, surge su deseo de profundizar en la vida interior y un mayor trato con Dios

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Recuerda San Pablo que Dios siempre coge a lo que no cuenta para anular a lo que cuenta. Así se muestra la fortaleza providente en el Señor que engrandece a los pequeños de corazón. Hoy es la festividad de San Alonso Rodríguez, sencillo y humilde a juzgar por su trayectoria. Nacido en Segovia, el año 1533, es el segundo de once hijos, en el seno de una familia dedicada al comercio de paños.

Aunque su juventud estuvo muy vinculada a la Compañía de Jesús, a la muerte de su padre, retoma el negocio familiar, con resultados muy precarios. Es el momento de la prueba donde él va buscando otros itinerarios por comprobar cuál es el que le sirve. En esta misma tónica, se desposa con María Juárez con la que tiene dos hijos pero, sucesivamente, mueren los tres, quedándose sólo.

El santoral de hoy, sábado 31 de octubre

Así surge su deseo de profundizar en la vida interior y un mayor trato con Dios. Puesto manos a la obra, logra repartir sus bienes entre todos sus hermanos, intentando ingresar en la Compañía de Jesús. Una vez más el Evangelio insiste en adquirir un tesoro en el Cielo siendo pobres de espíritu y desapegados de los bienes materiales cuyo único objetivo es acercarnos a Dios, pero si nos apartan, los administramos mal.

Sin embargo su vida no quedará ahí. Aún le queda mucho por hacer y es que las dificultades vuelven cuando se encuentra con su precaria salud y su avanzada edad para acceder a los jesuitas. Por fin, es admitido en el colegio Monte Sión donde prestará su servicio como portero durante cuarenta años, siendo un modelo de entrega y fidelidad al Señor. Esa manera tan aparentemente simple, pero grande es la que le conduce a santificarse según el plan divino sobre él. Muere en 1617. Es canonizado por León XIII.

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