San José Pignatelli

Su infancia transcurre en Nápoles, haciéndose cargo de él su hermana María Francisca. De ella recibe lo mejor que le puede dar, como es una preparación a la Fe y a la vida humana

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Cada uno de los carismas siempre ha tenido personas que han llevado un camino de Santidad dejando una huella imborrable a lo largo de su trayectoria. Hoy es la memoria de San José Pignatelli, que fue un difusor de la espiritualidad de San Ignacio de Loyola. Nacido en Zaragoza el año 1737, es hijo de familia noble y cuenta con nueve hermanos de los que él es el séptimo.

Su infancia transcurre en Nápoles, haciéndose cargo de él su hermana María Francisca, puesto que cuando tiene cuatro años pierden a la madre. De ella recibe lo mejor que le puede dar como es una preparación a la Fe y a la vida humana. Precisamente se forma en diversos colegios de los jesuitas hasta que ingresa en el noviciado.

El santoral de hoy, sábado 14 de noviembre

Cuando ejerce su ministerio sacerdotal en Zaragoza, se produce un hecho que marcará la historia de la Iglesia en España: la expulsión de la Compañía de Jesús. Así marcha a Italia, donde Córcega o Génova, dan fe del carácter sobrenatural de José. Una vez abolida la Compañía de Jesús y confiscados los bienes, quedando jesuitas sólo en Prusia y Rusia, el Santo propugna su restauración. Es momento de luchar con esperanza contra toda esperanza ya que en ella fuimos salvados.

Para ello, forma a los nuevos candidatos y reorganiza a los ya existentes en un apostolado que ya se centrará en tierras italianas. De esta manera se asegura la genuinidad de los candidatos a vivir la Fe según el modelo ignaciano. Así ve la mano de la Providencia que a toda su obra le conduce por un periodo de prueba y de conversión para un mayor fortalecimiento de la vida cristiana. En medio de este impulso y su trabajo infatigable, entrega su alma a Dios el 15 de noviembre de 1811.

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