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SANTORAL 9 DIC

La joven española que se mantuvo firme en Cristo ante el Imperio Romano

Leocadia sufre la persecución de los romanos en España. Nunca reniega de Cristo a pesar de las torturas. 

Santa Leocadia murió en la cárcel en condiciones infrahumanas, pero su premio era el Cielo

Santa Leocadia murió en la cárcel en condiciones infrahumanas, pero su premio era el Cielo 

Tiempo de lectura: 1' Actualizado 07 dic 2018

Al echar mano de los Evangelios el Señor siempre destaca que Él no ha venido a traer paz sino división, ya que Él es la paz, pero por su causa muchos serán perseguidos. Así le tocó a la Santa de este Segundo Domingo del Tiempo de Adviento, la hispana Santa Leocadia, cuya vida se desarrolla en el siglo III en la Sede Primada de Toledo.

Su vida se cuenta de tal madurez para la Providencia que, con pocos años, ya está lista para el combate de la Fe. Las turbulencias vienen de Roma, como solía pasar en aquellos momentos. El Emperador Diocleciano era consciente de que las Provincias agregadas al Imperio escapaban a su gobierno, porque era difícl mantener a raya a todos los súbditos. Y él no se resignaba a que pasase eso, y mucho menos con la religión.

Era consciente de que muchos lugares del Imperio se habían añadido a la causa de Cristo, el Hombre de Nazareth que culminó su trayectoria en la Cruz por la Pascua judía. Lo demás, que aquel Hombre anunció la Resurrección, se le escapaba. Para él, los que se declaraban cristianos eran seguidores de un “mito”, pero los problemas que causaban a la unidad de Roma exigían que se cortase de raíz.

Y ya Hispania destacaba por su Fe cristiana. De aquí que introdujo a su gobernador Decio en tierras hispanas y, al llegar a Toledo, en una redada general cae Leocadia, que es muy niña, pero no ofrece miedo. Ellos piensan que será fácil de convencer. Pero Leocadia tiene las cosas claras: si ha de morir por el Evangelio no importa porque grande será la recompensa del Cielo. Así es llevada con dureza a una cárcel, donde morirá en condiciones infrahumanas. Con el paso del tiempo, surge la devoción a la Santa a orillas del Tajo, donde quedo sepultada. Allí se levanta una Basílica en su honor y actualmente sus reliquias reposan en la Catedral Primada de Toledo.

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