Boletín

SANTORAL 13 JUNIO

Jesucristo Sumo y Eterno Sacerdote: La participación de su Sacerdocio para servir

Jesucristo tiene el Sacerdocio que no pasa nunca y los últimos Papas pidieron que este día se rezase de forma especial por las vocaciones sacerdotales 

Cristo Sumo y Eterno Sacerdote
Jesús Luis Sacristán

Tiempo de lectura: 1'Actualizado 13 jun 2019

La subida de Cristo a la Cruz y la culminación del Misterio Pascual el Día de Resurrección han llevado a vivir este Misterio durante cincuenta días y a vivir este Sacrificio siempre hasta el final del mundo. Cada vez que comemos su Cuerpo y bebemos su Sangre anunciamos su Muerte hasta que Él vuelva. Hoy, precisamente, es la Fiesta de Jesucristo Sumo y Eterno Sacerdote. 

Aquí, sentimos la participación en Cristo, que tiene el Sacerdocio que no pasa. Tenemos un Sumo Sacerdote capaz de compadecerse de nuestras debilidades. De esta forma, se pone de manifiesto cómo el Señor nos ha querido hacer partícipes de su Sacerdocio. Él ya no muere más después de resucitar de entre los muertos, porque ha entrado de una vez para siempre en el Santuario del Padre.

Así, ha anulado los sacrificios de la Antigua Alianza. Nosotros pertenecemos a una Sangre purificadora que habla mejor que la de Abel. "Vosotros os habéis acercado al Monte Sión, la Montaña del Dios Vivo. No temas pequeño rebaño, mi Padre ha tenido a bien daros el Reino". Todos estos momentos son recogidos de forma especial por el Evangelio y la Carta a los Hebreos. 

Esta Fiesta fue contemplada en los Misales a principios del siglo XX. En el año 1971 apareció en el Misal Romano. Y fue en España donde Monseñor José María García Lahiguera, arzobispo de Valencia, insistió hasta lograr que la Fiesta quedase lista para celebrarse el año 1973. 

Los dos últimos Pontífices, San Juan Pablo II y Benedicto XVI, han querido dar una importancia especial a este día que se celebra el jueves siguiente a Pentecostés, pidiendo que se ore de forma especial por las vocaciones sacerdotales, recordando que todos tenemos el sacerdocio común por el Bautismo, mientras algunos, por elección divina, forman parte del Sacerdocio Ministerial, pastoreando a la grey encomendada.