SANTO 18 NOVIEMBRE

Dedicación de las Basílicas de San Pedro y San Pablo: el arte de la Fe

Hoy recorremos la historia de las Basilicas de San Pedro y San Pablo, en la fiesta de su Dedicación.

Jesús Luis Sacristán

Jesús Luis Sacristán García

Tiempo de lectura: 1'Actualizado 16 nov 2019

Noviembre es un mes dedicado a recordarnos que somos Iglesia que peregrina, a tenor de las celebraciones que tenemos. Ahí está la Solemnidad de Todos los Santos para aludir a la Iglesia Triunfante, o la conmemoración de los Fieles Difuntos, que se refiere a la Iglesia Purgante. Todo esto lo celebramos y revivimos los que peregrinamos en la Iglesia Militante. En este 18 de noviembre, recordamos la Dedicación de las Basílicas de San Pedro y San Pablo de Roma, en el marco de la Iglesia Diocesana y de la Dedicación de la Basilica de Letrán, ambas celebraciones también este mes. 

San Pedro murió crucificado cabeza abajo en la colina Vaticana junto al circo romano de Calígula, en los jardines de Nerón. Ya el Emperador Constantino en el año 323, después del Edicto de Milán, comenzó los orígenes de la Basilica que el Papa Julio II siglos después, en el Renacimiento, culminaría bajo la obra arquitectónica de Bramante. 

Brunelleschi se encargaría de la cúpula y las pinturas más emblemáticas en la Capilla Sixtina correrían a cargo de Miguel Ángel. Y en 1626 se consagró la Basílica por Urbano VIII, poniendo la Sede de la Cátedra de Pedro. Por su parte El Apóstol San Pablo, murió decapitado en Trasfontane. Allí el Emperador Teodosio y el Papa San León Magno proyectaron la construcción de una gran Basílica que cristalizó en San Pablo Extramuros. 

Tras el incendio que sufre en la primera mitad del siglo XIX, en 1854 Pío IX le consagra, concretamente el 10 de diciembre de 1854, unos días después de proclamar el Dogma de la Inmaculada Concepción. La Iglesia ha querido unir en un mismo día la Dedicación de las Basílicas de San Pedro y San Pablo, columnas de la Fe.

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