Madrid - Publicado el
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Esta jornada nos brinda un Santo muy conocido en el Santoral con reminiscencias en la zona oriental y anglosajona especialmente. Hoy celebramos a San Jorge. Su nacimiento se sitúa en el siglo III, en Turquía.
En su infancia recibe una educación basada en la Fe de la que brotan la honestidad y el servicio. Pronto se vería estimulado en el oficio de militar, que tenía su padre. Su gran capacidad le hizo ser ejemplar con su amor a Dios y el cumplimiento de su deber como oficial.
Y aquí llega el hecho que le llevó a la historia para ser conocido. Según cuenta la tradición, un dragón asoló la zona de Libia, atemorizando a los habitantes de los pueblos próximos. Entonces él se ofreció para luchar contra aquella alimaña. Y acaba por vencerle.
No falta quien interpreta esta realidad como uno de los momentos por los que pasan los Santos cuando tienen que armarse de Cristo para vencer cualquier tentación e inclinación al mal. Posteriormente venderá todos sus bienes, distribuyendo las ganancias entre los pobres y renunciando a su antigua carrera militar.
Su trayectoria le lleva a engrosar la lista del Martirologio. Detenido por declararse cristiano y alentar desde la Fe a quienes iban a sufrir el martirio, San Jorge morirá decapitado al comenzar el siglo IV, en Lyda –Palestina- y su culto se difundió por toda la zona anglosajona de la que el Santo es Patrón.