
Madrid - Publicado el
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Nos encontramos en estos días donde todo tiene un aroma de feliz espera. Hoy es Nuestra Señora de la O, una de las Advocaciones Marianas más relacionadas precisamente con la esperanza del cristiano.
Cuando nos encontramos a una semana del Nacimiento del Mesías, la Creación está expectante. Incluso gime toda Ella con dolores de Parto. Y dentro de esta gozosa espera, se encuentra María, preparada de la mejor manera que se pueda imaginar para alumbrar al Fruto Bendito de su vientre. Para ser la Nueva Eva que engendra al nuevo Adán.
Así lo propagaron sucesivamente San Eugenio III y San Ildefonso, como devotos Obispos de María. Sobre todo San Ildefonso se fijó en que uno de los Misterios más sublimes es la Encarnación del Señor el 25 de marzo. Es el más importante después de la Resurrección y Pentecostés.
Un Acontecimiento que queda diluido ya que la Cuaresma, de alguna forma, le eclipsa.
Y es que muchas veces coincide con los días principales de Cuaresma o la Semana Santa, o la Octava de Pascua. De esa manera no se vive como debiera hacerse. Por ese motivo, para complementar esa festividad puso ocho días antes de la Natividad del Señor la Virgen Expectante. Esto se trasladó a toda la Iglesia.
Durante la Edad Media las mujeres a punto de dar a luz, pedían la Bendición especial. En España se sigue viviendo de forma popular esta festividad, y muy particularmente en el Sur. Pero la devoción ha saltado nuestras fronteras y ha saltado el Charco hasta llegar a Tierras del Nuevo Continente.





