¡QUE NOCHE TAN REBUENA! Javier Leoz Nace el Salvador, y los ángeles, proclaman su gloria Viene Dios, y el mundo ?roto y malévolo- siente en sus propias carnes la bondad de un Dios humanado. Ojos de fe, como los que tuvieron los pastores, son necesarios para descubrir este portento: nada prodigioso, nada extraordinario, nada espectacular, nada ruidoso?. ¡QUÉ NOCHE TAN BUENA! Un niño, envuelto en pañales, abriga y reconforta a un mundo tan confundido por ropajes vistosos. Un pesebre, en el cual vemos a un niño, que visualiza la promesa: se nos da un Hijo. ¡QUÉ NOCHE TAN BUENA! La noche donde brota la sencillez La noche donde lo grande se hace pequeño Donde el poderío y la grandiosidad no son señales del camino por el cual Dios se acerca y viene. ¡QUÉ NOCHE TAN BUENA! Dios gime y necesita de nuestra ayuda Dios mendiga el calor del hombre Dios saca su mano, desde el fondo del pesebre, y tan sólo pide un poco de amor. Dios, si se hace niño, es para llamar nuestra atención Para que volvamos hacia El Para que le amemos y pongamos nuestro pensamiento en El ¡QUÉ NOCHE TAN BUENA! La Palabra que se hizo tan larga, en Belén, se hace diminuta, cae a nivel del suelo La Palabra que tan sólo se escuchaba en un pesebre se deja adorar y besar La Palabra, gigantesca y eterna, de repente se contiene un humilde pesebre ¡QUÉ NOCHE TAN BUENA! El resplandor de un niño nos reclama: seamos niños, para entrar por la puerta del cielo El amor de un niño nos invita: amar a Dios con el corazón entero El rostro de un niño nos recuerda: Dios ya no es un desconocido ¡QUÉ NOCHE TAN BUENA! Y, entre tantos regalos, no lo olvidemos seamos, nosotros para nosotros, y nosotros para Dios?.la mejor ofrenda. Como José, miramos con fe al niño Como María, miramos con humildad al hijo Como la estrella, seamos luz Como los pastores, pongámonos en camino ¡QUÉ NOCHE TAN BUENA! |