La hora de la entrega

La hora de la entrega
Madrid - Publicado el - Actualizado
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"Haré con la casa de Israel y la casa de Judá una alianza nueva. No como la que hice con vuestros padres, cuado los tomé de la mano para sacarlos de Egipto". En la cuaresma hemos seguido las alianzas de Dios: con Noé, Abrahan, Moisés y Ciro, rey de los Persas. En el quinto domingo, leemos que por medio de Jeremías Dios promete una alianza nueva y se compromete a crear en nosotros un corazón nuevo (Jer 31, 31-34).
Fiados de sus palabras, en el salmo responsorial pedimos que el Dios creador continúe su obra en nosotros: "Oh Dios, crea en mí un corazón puro, renuévame por dentro con espíritu firme" (Sal 50).
En la carta a los Hebreos se nos dice que Cristo "se ha convertido para todos los que le obedecen en autor de salvación eterna" (Heb 5, 7-9). La alianza prometida se ha hecho realidad, gracias al perdón que Cristo ha implorado para nosotros.
LA GLORIFICACIÓN
El evangelio según san Juan nos presenta hoy una escena que había de ser profética. Unos "griegos" que habían llegado a Jerusalén para celebrar la Pascua, deseaban ver a Jesús. Así que pidieron la ayuda de dos discípulos que tenían nombre griego: Felipe y Andrés, naturales de Betsaida (Jn 12, 20-33). ¿Qué puede significar esa petición?
LA ESCUCHA
De todas formas, Jesús sabe que su sacrificio será una fuente de vida para el mundo: "Cuando yo sea elevado sobre la tierra, atraeré a todos hacia mí". Pero esa atracción no comporta un triunfo humano sino un servicio, al que el Maestro alude por tres veces:
Padre santo, nosotros hemos de prestar atención a tu voz. Tú nos indicarás cuándo ha llegado para nosotros la hora de entregar nuestra vida a tu servicio. En la escucha de tu voz y en el servicio a nuestros hermanos está el verdadero triunfo de nuestra vida. Amén.





