El Patriarca de Jerusalén pide ayuda para el Instituto 'Effetá' ante los la crisis que sufre la región

El centro fue impulsado por el Papa San Pablo VI durante su visita a Tierra Santa, en el año 1964. Desde hace 50 años, el centro educa a niños con discapacidad auditiva

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El proyecto 'Effetá', nacido bajo la inspiración de San Pablo VI durante su viaje a Tierra Santa en el año 1964, se encuentra en una situación económicamente muy desfavorable. Así lo expresó Mons. Pierbattista Pizzaballa, Patriarca Latino de Jerusalén, durante una entrevista concedida a la Fundación Juan Pablo II. El prelado exhortó a los fieles para que "ayuden a la Escuela, a la que cuidamos de manera especial, para que pueda seguir siendo una luz dentro de la sociedad palestina".

Mons. Pizzaballa explicó que la situación de pobreza y crisis en la región se han agravado: "Belén en particular, las solicitudes de ayuda se han triplicado". En este sentido, el obispo atribuye la situación a la pandemia de la covid-19 y a la crisis política que sufre el país: "Con la pérdida de las peregrinaciones y el turismo, miles de familias que vivían de esta actividad se han quedado sin trabajo durante dos años".

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Esta situación ha afectado a toda clase de locales y ha impedido al centro el pago de unas cuotas que resultan determinantes para afrontar los diferentes gastos.

Mons. Pizzaballa afirma que es preciso ser solidarios con el instituto, ya que se trata de un centro de excelencia a nivel profesional, con personal especializado en el cuidado y enseñanza de estos alumnos, y social, con el apoyo eficaz a unas familias que sufren una situación compleja.

El Instituto 'Effetá': un centro de gran calado social en Tierra Santa

Las aulas dividen a los menores en grupos de entre cuatro y doce alumnos, donde se les ayuda colectiva e individualmente a superar sus dificultades de comprensión y se les estimula a comunicarse y aprender.

Además, se mantienen reuniones mensuales con los padres para que conozcan más profundamente los problemas y dificultades de sus hijos, así como la forma en que reaccionar. Por otra parte, el centro ha impulsado la creación de una ventanilla social para las familias e imparte cursos de formación profesional.

Durante su viaje a la tierra de Jesús en 1964, San Pablo VI percibió que los niños con dificultades auditivas en Palestina eran numerosos, por lo que mandó que fueran cuidados. Posteriormente, en 1971, 24 niños dieron inicio al programa de ayuda hacia este segmento de menores, un proyecto confiado a las Hermanas Maestras de Santa Dorotea, Hijas de los Sagrados Corazones de Vicenza. Desde entonces, más de 700 menores han pasado por el centro, y actualmente se encuentran matriculados 180.



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