El Papa Francisco, a la Curia: "Cambiamos para vencer la rigidez y servir mejor a la humanidad"
El Santo Padre afirma que "no estamos viviendo simplemente una época de cambios, sino un cambio de época"

Francisco: "Cambiamos para vencer la rigidez y servir mejor a la humanidad"
Madrid - Publicado el - Actualizado
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En el tradicional encuentro para los saludos navideños, el Papa Francisco se ha dirigido a la Curia romana sobre las transformaciones que tienen lugar en las instituciones del Vaticano, reiterando la necesidad y los objetivos de los nuevos dicasterios. "Cambiamos", ha dicho el Papa, "para vencer la rigidez y el miedo y para proclamar mejor el Evangelio a un mundo descristianizado".
Afirma el Santo Padre que en un mundo que cambia, la Curia romana no cambia solo por cambiar, "para seguir las tendencias". " El desarrollo y crecimiento, la Iglesia los vive desde la perspectiva de Dios y, después de todo, la historia de la Biblia es todo "un camino marcado por comienzos y reinicios". Es por eso que incluso uno de los nuevos santos, el cardenal Newman, cuando hablaba de "cambio" en realidad significaba "conversión".
Afirma Francisco que "todo esto tiene una particular importancia en nuestro tiempo, porque no estamos viviendo simplemente una época de cambios, sino un cambio de época. Por tanto, estamos en uno de esos momentos en que los cambios no son más lineales, sino de profunda transformación; constituyen elecciones que transforman velozmente el modo de vivir, de interactuar, de comunicar y elaborar el pensamiento, de relacionarse entre las generaciones humanas, y de comprender y vivir la fe y la ciencia. A menudo sucede que se vive el cambio limitándose a usar un nuevo vestuario, y después en realidad se queda como era antes. Recuerdo la expresión enigmática, que se lee en una famosa novela italiana: “Si queremos que todo siga como está, es preciso que todo cambie” (en Il Gattopardo de Giuseppe Tomasi di Lampedusa)".
Continúa el Santo Padre asegurando que "la actitud sana es, más bien, la de dejarse interrogar por los desafíos del tiempo presente y comprenderlos con las virtudes del discernimiento, de la parresia y de la hypomoné. El cambio, en este caso, asumiría otro aspecto: de elemento de contorno, de contexto o de pretexto, de paisaje externo… se volvería cada vez más humano, y también más cristiano. Sería siempre un cambio externo, pero realizado a partir del centro mismo del hombre, es decir, una conversión antropológica".
"Nosotros debemos iniciar procesos y no ocupar espacios: «Dios se manifiesta en una revelación histórica, en el tiempo. El tiempo da inicio a los procesos, el espacio los cristaliza. Dios se encuentra en el tiempo, en los procesos en curso. No es necesario privilegiar los espacios de poder respecto a los tiempos, incluso largos, de los procesos. Nosotros debemos iniciar procesos, más que ocupar espacios. Dios se manifiesta en el tiempo y está presente en los procesos de la historia. Esto hace privilegiar las acciones que generan dinámicas nuevas. Y reclama paciencia, espera»[10]. Por esto, urge que leamos los signos de los tiempos con los ojos de la fe, para que la dirección de este cambio «despierte nuevas y viejas preguntas con las cuales es justo y necesario confrontarse»" les ha dicho a los purpurados.
Afrontando el tema de la reforma de la Curia romana, el Papa ha dicho que "dicha reforma no ha tenido nunca la presunción de hacer como si antes no hubiese existido; al contrario, se ha apuntado a valorizar todo lo bueno que se ha hecho en la compleja historia de la Curia. Es preciso valorizar la historia para construir un futuro que tenga bases sólidas, que tenga raíces y por ello pueda ser fecundo. Apelar a la memoria no quiere decir anclarse en la autoconservación, sino señalar la vida y la vitalidad de un recorrido en continuo desarrollo. La memoria no es estática, es dinámica. Por su naturaleza, implica movimiento. Y la tradición no es estática, es dinámica, como dijo ese gran hombre [G. Mahler]: la tradición es la garantía del futuro y no la custodia de las cenizas".





