El ritmo de vacunación, desigual en el planeta pese a las demandas de la Iglesia de un reparto equitativo

Mientras en EEUU y Europa el ritmo de vacunación no deja de crecer, en el Continente africano apenas se llegan a dos dosis por cien habitantes

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Europa comienza a doblegar el coronavirus gracias a su ritmo de vacunación, que sigue creciendo. En EEUU, la cobertura de vacunación es de 59 dosis por cada 100 habitantes, mientras en Europa ocupa el segundo lugar con 44 pinchazos por cada centenar personas.

Unos datos que han disparado el optimismo del llamado mundo desarrollado de cara al futuro. Las fronteras entre países se han abierto, y sectores tan castigados por la pandemia como el turismo o la hostelería sueñan con la recuperación de sus economías durante la campaña de verano.


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En España, 8,4 millones de personas se han inmunizado contra el virus cinco meses después del inicio de las vacunaciones. El 18% de la población tiene la pauta completa. Nuestro país es el séptimo de la Unión Europea en vacunación. Pero estos buenos datos contrastan con los de otros Continentes. En África, el índice de vacunación es muy pobre: 28 millones de dosis administradas, o lo que es lo mismo, dos vacunas por cada 100 habitantes, lo que representa diez veces menos que la media mundial. Los expertos advierten que de seguir con el ritmo de vacunación actual, se tardaría tres años en lograr la inmunidad de grupo en el territorio.

Por tanto, el ritmo de vacunación es desequilibrado. Hay dos velocidades, siendo los países con menos recursos los perjudicados. Proyectos como el Programa COVAX, que promueve el acceso equitativo a las vacunas no está funcionando hasta ahora. En Asia las cosas funcionan algo mejor, pero también hace frente a la falta de suministro. Un Continente donde además la cifra de fallecidos bate récords casi a diario, tal y como alerta Cruz Roja.

Países como Nepal y Bangladesh se han quedado sin dosis mientras que la mayoría de las naciones de la región tienen problemas de escasez. Hospitales en India, Nepal, Malasia y Filipinas están colapsados por pacientes covid-19.


Oídos sordos a la petición de la Iglesia de un acceso global de vacunas


Con las cifras en la mano, es evidente la desigualdad en el acceso a las vacunas en todo el planeta. Ásia y especialmente África son los Continentes más castigados. En este punto, cabe reseñar que las élites no están dando cumplimiento a las proclamas de la Iglesia, que desde el principio demandaba un reparto equitativo de dosis para que todo el planeta salga cuanto antes de los efectos de la pandemia.

En este sentido, el pasado 8 de mayo el Papa Francisco instaba a una suspensión temporal de los derechos de propiedad intelectual de las vacunas para el coronavirus. El Pontífice denunciaba que "una variante de este virus es el nacionalismo cerrado, que impide, por ejemplo, un internacionalismo de las vacunas" y que "otra variante es cuando ponemos las leyes del mercado o de propiedad intelectual por sobre las leyes del amor y de la salud de la humanidad".

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Pero no es el único mensaje emitido por la Santa Sede en este sentido. El pasado mes de diciembre, cuando se lanzaron al mercado las primeras dosis, la Congregación para la Doctrina de la Fe establecía como "un imperativo moral" garantizar que "las vacunas eficaces y éticamente aceptables" sean accesibles "también a los países más pobres y de manera que no les resulte costoso", porque la falta de acceso a las vacunas "se convertiría en otro motivo de discriminación e injusticia".

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